En medio de la crisis energética que atraviesa el país por la interrupción del suministro de gas natural desde el yacimiento de Camisea, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) anunció que los trabajos de reparación del gasoducto de Camisea —operado por la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP)— alcanzaron un 48 % de avance, generando expectativas de que se cumplirá con el plazo previsto para restablecer el servicio energético.
El ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, informó que el avance en las labores se debe al esfuerzo constante de las cuadrillas especializadas que trabajan en la zona afectada, ubicada en el distrito de Megantoni, en la provincia cusqueña de La Convención. La intervención se realiza tras una deflagración que se registró el 1 de marzo de 2026 en uno de los ductos del gasoducto, lo que obligó a detener temporalmente el transporte de gas natural y líquidos a escala nacional.
Según el ministro, los trabajos técnicos se desarrollan de forma ininterrumpida con el objetivo de restablecer lo más pronto posible la operatividad del gasoducto. El avance al 48 % incluye la llegada de la mayor parte del equipamiento necesario, aunque aún falta completar la instalación de los tramos de tubería que son trasladados por helicópteros debido a las difíciles condiciones geográficas de la zona.
El plan de reparación contempla etapas bien definidas: primero el relleno y puesta en operación de la tubería de gas natural, luego la del sistema que transporta los líquidos de gas natural, y finalmente el restablecimiento de la presión y flujo del gas hacia la planta de Melchorita. Se estima que, una vez que el gas vuelva a fluir por el sistema, tardará entre 12 y 16 horas en llegar a los principales centros de consumo, incluida Lima.
La situación provocó que el Gobierno declarara una emergencia energética de 14 días, medida orientada a priorizar el abastecimiento interno y a facilitar la ejecución de los trabajos técnicos de forma más eficiente. El Minem coordinó con diversas instituciones, incluidos organismos reguladores y autoridades locales, para monitorear el abastecimiento y tomar medidas complementarias que mitiguen los efectos de la crisis.
El ministro Alfaro también hizo un llamado a la calma y comprensión de la población, destacando que el gobierno está administrando la crisis con todas las herramientas disponibles para proteger a los sectores más vulnerables y mantener el funcionamiento de actividades esenciales vinculadas a salud, alimentos y otros servicios prioritarios.
Aunque las labores de reparación continúan, la empresa TGP aún no ha presentado un informe oficial sobre las causas que originaron la deflagración del gasoducto. Las autoridades han descartado que se trate de un atentado, aunque persisten interrogantes sobre qué ocurrió exactamente y por qué se produjo la falla en un tramo tan crítico de la infraestructura energética nacional. El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) fue instado a precisar cuándo se divulgarán los resultados del análisis técnico correspondiente.
La interrupción del suministro de gas natural ha afectado a distintos sectores de la economía, generando tensión en el mercado de combustibles y presiones en los precios de la electricidad y otros servicios energéticos, dado que muchas plantas de generación dependen del gas de Camisea como su principal insumo. El avance de la reparación y el cumplimiento del cronograma son vistos como factores clave para contener el impacto económico y social del desabastecimiento energético.
Contexto: El gasoducto de Camisea es la principal vía de transporte de gas natural desde los yacimientos ubicados en Cusco hacia la costa peruana, incluyendo Lima y otras regiones. Su interrupción ha puesto en evidencia la alta dependencia del país en este único sistema de transporte de gas, lo que magnifica los efectos de cualquier falla técnica o incidente en la infraestructura.