La crisis del suministro de gas natural golpeó de lleno los resultados financieros de Engie Energía Perú en el primer trimestre de 2026: la compañía reportó un ebitda de US$ 34,4 millones, lo que representa una contracción del 49% frente al mismo período del año anterior, según cifras oficiales de la empresa.
Pérdida neta tras un trimestre sin gas
El impacto de la interrupción del gasoducto operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP) se tradujo también en el resultado neto: Engie registró una pérdida neta de US$ 4,3 millones durante los primeros tres meses del año, un resultado que contrasta drásticamente con la utilidad de US$ 26,4 millones obtenida en el primer trimestre de 2025. En doce meses, la compañía pasó de rentabilidad positiva a números rojos en su línea final.
Activación de centrales a diésel para sostener el suministro
Ante la imposibilidad de operar con gas natural, Engie puso en funcionamiento sus centrales de generación a base de diésel como medida de contingencia para evitar racionamientos eléctricos. Esta decisión operativa permitió mantener el abastecimiento al sistema eléctrico nacional, aunque a un costo significativamente mayor, lo que presionó directamente los márgenes de la empresa durante el período analizado.
El uso de combustible líquido como sustituto del gas natural implica costos variables más elevados, lo que reduce el margen operativo por megavatio hora generado. En contextos de contratos de largo plazo con tarifas pactadas, ese diferencial de costo queda absorbido por el generador, afectando su rentabilidad.
Contexto: la interrupción del gasoducto de TGP
La interrupción del gasoducto de TGP constituye el hecho detonante de la crisis operativa que atravesó Engie durante el trimestre. El ducto es la principal vía de transporte del gas proveniente de los campos de Camisea hacia la costa peruana, y su falla afectó a múltiples generadores que dependen de ese combustible para producir electricidad en condiciones normales de eficiencia y costo.
La dependencia estructural del sistema eléctrico peruano respecto del gas natural de Camisea quedó expuesta ante este evento, poniendo en evidencia la vulnerabilidad de la matriz de generación ante interrupciones en la infraestructura de transporte de hidrocarburos.
Perspectivas y próximos pasos
Engie Energía Perú no precisó en su reporte un plazo de recuperación financiera ni detalló las acciones concretas previstas para mitigar el riesgo ante eventuales nuevas interrupciones del gasoducto. La evolución de los resultados de la compañía durante los próximos trimestres dependerá, en gran medida, del restablecimiento pleno de la operación del gasoducto de TGP y de la estabilidad en el suministro de gas natural hacia sus plantas de generación.
El caso de Engie refleja el impacto financiero que la crisis del gas tuvo sobre los generadores eléctricos con contratos de suministro activos en el mercado peruano durante el primer trimestre de 2026.