El sector eléctrico colombiano enfrenta un momento crucial en el que, pese a contar con una matriz energética limpia y confiable, se evidencia la necesidad de un nuevo impulso para garantizar su capacidad de abastecimiento frente a la creciente demanda y los retos estructurales que se vislumbran en el futuro cercano, así lo asegura la presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, Acolgen.
Colombia ha construido un sistema eléctrico robusto tras décadas de reformas que permitieron consolidar un mercado eléctrico regulado con participación pública y privada activa. Gracias a este modelo, el país ha logrado un sistema con alta confiabilidad y estabilidad, libre de apagones generalizados que marcaron el pasado histórico del sector.
Sin embargo, según la líder gremial, a pesar de que la capacidad instalada actual es suficiente para atender la demanda en gran parte del año, existe un riesgo estructural creciente si no se toman medidas rápidas y contundentes. Este riesgo no representa una amenaza inmediata de apagón, pero sí una vulnerabilidad en periodos críticos o bajo escenarios climáticos extremos.
La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, explicó que el principal desafío actual radica en la reducción del margen de energía firme, es decir, la energía que puede garantizarse bajo cualquier condición climática. Esta situación se ha agravado porque la capacidad de generación no ha crecido al mismo ritmo que la demanda en los últimos años.
De acuerdo con proyecciones del operador del mercado, el balance entre oferta y demanda podría resultar negativo en los próximos años, con valores estimados de -1,6 % en 2025, -2 % en 2026 y hasta -3,5 % en 2027 si no se implementan nuevos proyectos de generación y transmisión.
Por ello, Acolgen señala que las **empresas del sector eléctrico requieren invertir alrededor de 13 billones de pesos anuales para mantener y ampliar la capacidad de generación y garantizar la prestación del servicio en condiciones óptimas.
Gutiérrez insiste en que el país tiene recursos naturales privilegiados y un sector privado con disposición para invertir, pero lo que falta son señales claras de política pública que aceleren la llegada de capital con mayor escala y rapidez.
Entre las recomendaciones del gremio destacan:
Fortalecer la autonomía técnica de los reguladores para garantizar decisiones estables y transparentes.
Agilizar los procesos de licenciamiento ambiental y consultas previas para la entrada de nuevos proyectos.
Reactivar los mecanismos de subastas competitivas que atraigan inversiones necesarias para atender la demanda futura.
Colombia ha consolidado una matriz energética mayoritariamente renovable, donde más del 70 % de la generación proviene de fuentes hidroeléctricas, complementadas por plantas térmicas y una creciente incorporación de energías renovables no convencionales, como la solar, que representan alrededor del 11 % de la capacidad instalada.
A pesar de este avance, Acolgen subraya que ninguna fuente de energía por sí sola puede garantizar la seguridad energética. Por ello, es esencial complementar la hidroelectricidad con térmicas y otras tecnologías renovables para mantener un suministro continuo y resiliente, especialmente en periodos de sequía o alta demanda.
El gremio insiste en la necesidad de construir una agenda energética de Estado que trascienda ciclos políticos y ofrezca certeza, planeación y reglas claras para todos los actores del sector. Esta agenda permitiría:
Impulsar inversiones a largo plazo.
Asegurar la continuidad del suministro energético.
Proteger a los usuarios frente a presiones de precio y servicio.
En definitiva, el llamado de Acolgen es claro: Colombia debe actuar con rapidez y decisión para reforzar su sistema eléctrico, asegurar la inversión y mantener la confiabilidad que durante años ha caracterizado al sector, garantizando así un futuro energético estable y sostenible para el país.