El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, rechazó públicamente que Rusia pueda romper los contratos vigentes de suministro de gas natural como respuesta a la reorientación geopolítica de Ereván hacia la Unión Europea, calificando esa posibilidad de absolutamente insostenible en el marco de las relaciones bilaterales.
Pashinián denuncia el uso del gas como herramienta de presión política
El jefe de Gobierno armenio expresó su posición en declaraciones recientes en las que subrayó que la utilización de los compromisos contractuales de energía como mecanismo de coerción política resulta incompatible con los principios de cualquier relación entre Estados soberanos. Pashinián señaló que Armenia no acepta que el cumplimiento de acuerdos comerciales en materia energética quede supeditado a decisiones de política exterior del país comprador.
El primer ministro armenio indicó que condicionar el suministro de gas a la orientación geopolítica de Armenia constituye una postura insostenible que su gobierno no está dispuesto a tolerar.
Armenia profundiza su acercamiento a la Unión Europea
El trasfondo de la tensión radica en el proceso de aproximación que Ereván ha venido consolidando con Bruselas en los últimos meses. Armenia ha avanzado en negociaciones con la UE que incluyen acuerdos de cooperación en distintos ámbitos, lo que ha generado fricciones crecientes con Moscú, su tradicional proveedor de gas natural y socio dentro de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), de la que Armenia se ha distanciado progresivamente.
Rusia suministra a Armenia la totalidad de su gas natural a través de la infraestructura gestionada por Gazprom, lo que convierte al país del Cáucaso en altamente dependiente del proveedor ruso para cubrir sus necesidades energéticas domésticas e industriales. Esta dependencia ha sido históricamente un factor de influencia política en la relación bilateral.
Contexto de tensión en las relaciones Armenia-Rusia
Las relaciones entre Ereván y Moscú atraviesan su momento más tenso en décadas. Tras la guerra del Nagorno-Karabaj de 2020 y la ausencia de respuesta militar rusa que Armenia consideró insuficiente, el gobierno de Pashinián comenzó a diversificar sus alianzas exteriores. En 2024, Armenia suspendió su participación activa en la OTSC y en la Comunidad Económica Euroasiática, señales inequívocas de su reorientación estratégica.
En ese contexto, la posibilidad de que Rusia utilice el suministro energético como palanca de presión adquiere una dimensión crítica para la seguridad energética armenia. El gobierno de Ereván ha comenzado a explorar alternativas de diversificación, aunque la dependencia estructural del gas ruso no admite soluciones inmediatas dada la limitada interconexión de Armenia con otras redes regionales de distribución de gas.
Implicaciones para la seguridad energética regional
La situación de Armenia pone de relieve las vulnerabilidades de los países pequeños con alta dependencia de un único proveedor de hidrocarburos, un debate que ha ganado centralidad en Europa desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. La Unión Europea, por su parte, ha impulsado programas de diversificación energética para países de su vecindad, aunque Armenia no forma parte formalmente del espacio energético europeo integrado.
El gobierno armenio no precisó en sus declaraciones qué medidas concretas adoptaría en caso de que Rusia incumpliera los contratos de gas vigentes, ni indicó plazos para avanzar en alternativas de suministro. El tema seguirá siendo un eje central de la agenda bilateral entre Ereván y Moscú en los próximos meses.