Ecuador enfrenta una preocupante paradoja energética: el país está perdiendo más electricidad en su sistema de distribución de la que logra generar con las barcazas contratadas para enfrentar la crisis. Según datos oficiales, las pérdidas eléctricas alcanzaron niveles históricos en 2025, superando incluso la capacidad de generación adicional incorporada como medida de emergencia.
El sistema eléctrico ecuatoriano atraviesa una situación crítica, marcada por ineficiencias estructurales que van más allá del déficit de generación.
En 2025, las pérdidas totales de electricidad alcanzaron 5.166,40 GWh, una cifra que prácticamente duplica los niveles registrados hace una década.
Este dato revela un problema profundo:
👉 No solo falta energía
👉 También se está perdiendo una gran parte de la que ya se produce
Uno de los datos más impactantes del informe es la comparación directa entre pérdidas y generación:
👉 En otras palabras: Ecuador pierde más energía de la que intenta recuperar con soluciones de emergencia
Ante la crisis eléctrica, Ecuador recurrió a la contratación de barcazas de generación térmica flotante como medida urgente.
Estas embarcaciones aportan cerca de 300 MW, pero:
Además, los contratos han enfrentado vencimientos, renovaciones parciales y procesos inconclusos, lo que genera incertidumbre en el suministro energético.
Las pérdidas eléctricas en Ecuador se dividen en dos grandes categorías:
El mayor peso del problema recae en las pérdidas no técnicas, lo que evidencia debilidades en la gestión del sistema.
👉 Esto significa que el problema no es solo infraestructura
👉 Es también control, supervisión y eficiencia operativa
El sistema eléctrico ecuatoriano depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, lo que lo hace vulnerable a factores climáticos como sequías o estiaje.
En este contexto:
La combinación de baja generación hidroeléctrica y pérdidas elevadas aumenta el riesgo de cortes eléctricos.
El uso de generación térmica flotante implica altos costos operativos, ya que producir electricidad con combustibles puede ser hasta cuatro veces más caro que hacerlo con hidroeléctricas.
A esto se suma:
👉 El país no solo pierde energía
👉 También pierde recursos económicos
La situación energética de Ecuador deja una conclusión clara:
👉 El problema no es solo producir más energía
👉 Es gestionar mejor la que ya existe
Mientras el país invierte en soluciones de emergencia como barcazas, las pérdidas del sistema continúan creciendo, anulando parte del esfuerzo realizado.
Esto plantea un desafío estratégico:
Si no se corrigen estas fallas estructurales, Ecuador podría seguir enfrentando crisis energéticas recurrentes, incluso aumentando su capacidad de generación.
En este escenario, la verdadera pregunta no es cuánta energía se produce…
👉 sino cuánta realmente llega a los ciudadanos.