1. El regreso de la exploración y la apertura al fracking
La consigna de la nueva administración es clara: recomponer la confianza de los inversionistas. De la Espriella ha defendido abiertamente el aprovechamiento de los recursos naturales del país para cerrar el déficit fiscal y estabilizar la economía. En concreto, se anticipan tres movimientos tempranos:
Nuevos contratos. Se proyecta la firma de decretos en los primeros días de gobierno para reactivar la adjudicación de contratos de exploración y explotación de petróleo y gas, revirtiendo la política de la administración saliente.
Luz verde al fracking. Bajo la premisa de explotar el gas "a lo que dé", el nuevo gobierno planea habilitar esta técnica en cuencas definidas —excluyendo, según sus anuncios, zonas protegidas, páramos, la Amazonía y el Pacífico— para mitigar la caída de reservas que hoy empuja al país a importar gas.
Reestructuración en Ecopetrol. Se anticipa un cambio en la gobernanza de la estatal petrolera hacia un perfil estrictamente técnico, con el objetivo declarado de recuperar valor bursátil y credibilidad ante los mercados internacionales.
2. La crisis eléctrica y el espectro del apagón
El gobierno entrante no tendrá periodo de gracia. Asume en medio de una coyuntura crítica: deudas acumuladas del sector eléctrico, empresas distribuidoras intervenidas —especialmente en la región Caribe— y la amenaza de un fenómeno de El Niño que presiona la matriz hidráulica del país, de la que Colombia depende fuertemente para generar electricidad.
Respaldo térmico urgente. Ante un consumo eléctrico que ha marcado picos históricos, la proyección apunta a fortalecer la generación térmica (a gas y carbón) como respaldo para evitar un racionamiento en el corto plazo.
El dilema de las tarifas. Aquí aparece una tensión de fondo en el propio programa. El plan macroeconómico contempla reducir el tamaño del Estado y vender activos públicos improductivos para generar caja; pero gremios y analistas advierten que la desregulación y la actualización de costos indexados podrían presionar al alza las tarifas de energía para el usuario final en el mediano plazo. Es decir, la promesa de eficiencia y la realidad del recibo de la luz podrían tirar en direcciones opuestas.
3. La transición energética: de la ideología al pragmatismo
La transición no se detendrá, pero cambiará de enfoque. Del énfasis en la sustitución acelerada de los fósiles se pasaría a una "transición complementaria", en la que el gas natural sería reconocido formalmente como el combustible de transición estratégico. Las comunidades energéticas y los proyectos solares y eólicos se mantendrían, pero bajo un esquema de reestructuración técnica que priorice la viabilidad y la rentabilidad, con la promesa de destrabar los cuellos de botella —consultas previas y licencias ambientales— que frenaron los parques de La Guajira.
El gran desafío: el "gap" entre el decreto y la operación
Si bien los mercados y gremios como la ANDI y la ACP recibieron con optimismo los anuncios de apertura, el verdadero reto de De la Espriella estará en el territorio, no en el papel.
Pasar de la firma de un decreto a la extracción del primer barril adicional, o al tendido de nuevas redes eléctricas, toma años, no semanas. Y ahí se concentran las pruebas de fuego reales: la seguridad jurídica en las regiones, el control del orden público frente a los grupos armados que atentan contra la infraestructura energética, y —quizás la más decisiva— la gobernabilidad en un Congreso fragmentado, donde un presidente que ganó por menos de un punto no tiene mayorías garantizadas para sacar adelante reformas tan profundas.
Esa última es la gran incógnita. Un programa de choque necesita músculo legislativo, y el estrecho margen del 21 de junio sugiere un país dividido casi por la mitad. La pregunta, entonces, no es si el nuevo gobierno tiene la voluntad de encender los motores económicos del país, sino si tendrá la correlación de fuerzas —en el Congreso, en las regiones y en las cortes— para lograrlo sin que el ambicioso plan se quede, como tantos otros, en el papel del decreto.
Nota: panorama a junio de 2026, con De la Espriella como presidente electo a la espera de la posesión del 7 de agosto. Las cifras de deuda del sector eléctrico y los detalles de las propuestas conviene contrastarlos con fuentes oficiales antes de publicar, pues varias siguen en definición.