Chile se prepara para un descenso en las tarifas eléctricas a partir de enero de 2026, luego de que la Comisión Nacional de Energía (CNE) reconociera un error metodológico en el cálculo de los precios de la electricidad aplicado entre julio de 2022 y septiembre de 2024. Esta corrección abrirá paso a una reducción promedio cercana al 2 % para los consumidores regulados y a un proceso de devolución de cobros en exceso, marcando un punto de inflexión tras años de fuertes alzas en las cuentas de luz.
De acuerdo con la CNE, el error consistió en la aplicación duplicada del factor inflación dentro de la fórmula tarifaria, lo que infló artificialmente los precios eléctricos durante más de dos años. Tras detectar la inconsistencia, el organismo propuso ajustar los cálculos y trasladar el beneficio directamente a los usuarios, con efecto desde el primer trimestre de 2026.
La medida busca compensar a los hogares y pequeñas empresas por los montos cobrados de más, además de aliviar la presión sobre el gasto mensual en electricidad en un contexto de desaceleración económica y ajuste del costo de vida.
El anuncio fue reforzado por el biministro de Economía y Energía, Álvaro García, quien confirmó que las empresas generadoras deberán restituir los sobrecostos a partir de enero de 2026. La devolución se reflejará como rebajas directas en las boletas de electricidad durante el primer semestre del año, e incluirá intereses, elevando el monto total a favor de los consumidores.
Según estimaciones oficiales, un hogar promedio podría recibir alrededor de $2.000 pesos chilenos mensuales, acumulando unos $12.000 en seis meses, aunque el impacto final variará según consumo y distribuidora.
Entre 2024 y 2025, las cuentas de luz en Chile registraron incrementos significativos, en algunos casos superiores al 50 %, como resultado del proceso de normalización tarifaria tras un prolongado período de precios congelados. Ese ajuste buscó recomponer los ingresos del sistema eléctrico y asegurar inversiones, pero generó un fuerte impacto en los usuarios residenciales.
Si bien la corrección actual no revierte por completo esas alzas históricas, sí representa un respiro inmediato y un reconocimiento institucional de que parte del ajuste respondió a un error técnico y no a condiciones reales de mercado.
Baja inmediata: reducción promedio cercana al 2 % desde enero de 2026.
Compensación: devolución de cobros en exceso con intereses durante el primer semestre.
Transparencia regulatoria: refuerzo del control técnico en los procesos tarifarios.
Señal al mercado: equilibrio entre sostenibilidad del sistema e impacto social.
Expertos advierten que el desafío ahora será restablecer la confianza ciudadana en el sistema tarifario y fortalecer los mecanismos de revisión y fiscalización, para evitar errores similares en el futuro. Al mismo tiempo, el país deberá compatibilizar tarifas razonables con la necesidad de invertir en generación, transmisión y energías limpias, claves para la seguridad energética de largo plazo.
En síntesis, Chile entra a 2026 con una corrección tarifaria que trae alivio a los hogares, reconoce fallas técnicas del pasado reciente y abre el debate sobre cómo construir un sistema eléctrico más transparente, estable y socialmente equilibrado.