Energía Limpia que Impulsa Reducción de Emisiones
La transición energética en Quebrada Blanca no es un logro menor. El suministro energético, que supera los 2.000 gigavatios hora al año, representa cerca del 2 % de la demanda eléctrica total de Chile, y está asociado a una reducción estimada de 1,6 millones de toneladas de CO₂ al año —equivalente a retirar más de 340 000 vehículos de las rutas—, un hito significativo en la lucha contra el cambio climático.
Este avance se basa en una trayectoria que comenzó más de una década atrás. En 2013, Teck y AES Andes firmaron su primer contrato de suministro de energía solar, que dio origen a una planta fotovoltaica de 21 MW y marcó el inicio de una transición paulatina hacia las energías limpias. En noviembre de 2022, consolidaron la estrategia con un contrato que garantiza abastecimiento 100 % renovable para Quebrada Blanca.
Alianza Público-Privada y Reconocimiento Oficial
La entrega oficial del certificado que acredita esta matriz energética totalmente limpia tuvo lugar en el Centro de Operaciones y Control Remoto de AES Andes, en una ceremonia que contó con autoridades nacionales e internacionales, incluyendo al ministro de Economía y Energía de Chile, Álvaro García; la embajadora de Canadá en Chile, Karolina Guay; y el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd.
Durante el acto, se destacó el rol de las alianzas público-privadas para avanzar hacia una minería más competitiva y sostenible, especialmente en un contexto donde aumenta la demanda global por minerales con menor huella ambiental —un enfoque conocido como “cobre verde”.
Compromisos de Sostenibilidad y Objetivos de Descarbonización
Para AES Andes, este logro demuestra “la confianza que los clientes depositan en soluciones competitivas, sustentables y de largo plazo”, según su gerente general, Javier Dib. Por su parte, Dale Webb, vicepresidente senior de Operaciones Latam de Teck, destacó que operar exclusivamente con energía renovable representa un paso importante en la estrategia de sostenibilidad de la compañía, que busca reducir en un 33 % la intensidad de carbono de sus operaciones hacia 2030 y avanzar hacia la carbono neutralidad en 2050.
Infraestructura y Alianzas Clave
Gran parte de la energía renovable que abastece a Quebrada Blanca proviene del hub Andes Solar, ubicado en el desierto de Atacama, donde además se encuentra instalado uno de los sistemas de almacenamiento con baterías más grandes de Latinoamérica. Esta infraestructura no solo permite integrar energía solar y eólica de manera eficiente, sino que también impulsa la consolidación de Chile como un epicentro de generación renovable en la región.
Según expertos del sector, este tipo de proyectos ha convertido a la minería chilena en un motor clave para el desarrollo de energías renovables no convencionales. De hecho, muchas operaciones en el país han firmado contratos similares o tienen proyectos que apuntan a lograr una matriz energética casi completamente limpia para 2026 o antes, gracias al potencial solar y eólico que caracteriza al territorio chileno.
Sostenibilidad Más Allá de la Energía
Además del uso de energía 100 % renovable, Quebrada Blanca ha avanzado en otros frentes de sostenibilidad. Por ejemplo, utiliza agua desalinizada en todos sus procesos productivos y mantiene un permanente trabajo de relacionamiento con las comunidades locales, en un entorno donde la presión para producir minerales críticos con menor impacto ambiental es cada vez mayor.
Este ejemplo de transición energética en la minería chilena no solo contribuye a los compromisos climáticos de Chile —que aspira a incrementar aún más la proporción de energías renovables en su matriz energética general— sino que también posiciona al país como referente en la adopción de prácticas mineras más limpias y competitivas.