El Gobierno de Colombia anunció que evalúa realizar cambios importantes en los subsidios a la gasolina y al ACPM (diésel) a partir del próximo mes de abril, ante la fuerte subida en el valor internacional del petróleo, un fenómeno que ya ha comenzado a impactar en la economía nacional y en el bolsillo de los colombianos.
El incremento repentino del crudo Brent —referencia principal para Colombia— ha generado efectos mixtos: si bien puede significar mayores ingresos por exportaciones y mayores recaudos fiscales, también eleva de forma considerable el costo de mantener los subsidios que el Estado otorga a los combustibles. Esto pone en riesgo la sostenibilidad fiscal del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y presiona sobre la posibilidad de que se ajusten los precios internos de la gasolina corriente y el ACPM.
Según expertos citados en el análisis, el petróleo Brent ha superado los 100 dólares por barril, alcanzando niveles que no se veían desde 2022. Este aumento se ha atribuido a tensiones geopolíticas en Medio Oriente, recortes de producción y temores sobre la oferta global, factores que también han puesto presión sobre otros combustibles y materias primas a nivel mundial.
El alza del crudo tiene un impacto directo en los costos de producción y comercialización de gasolina y ACPM, provocando que el precio interno de estos combustibles esté por debajo de su equivalente internacional en más de $750 por galón para gasolina y más de $8.000 por galón para diésel. Esta brecha implica un costo fiscal extra estimado en más de $1,2 billones solo en marzo para el FEPC, además de un déficit proyectado que podría superar los $1,4 billones afectados por esta presión de precios.
El Presidente de Xua Energy, Julio César Vera, explicó que, aunque el aumento del crudo puede beneficiar el país con mayores ingresos por regalías, impuestos y participación de la estatal petrolera, también genera efectos adversos inmediatos sobre los subsidios a los combustibles, los cuales representan un gasto sustancial para el Gobierno.
Ante este escenario, se prevé que el Gobierno modifique los mecanismos de subsidio o ajuste los precios internos de la gasolina y el ACPM para abril de 2026, con el fin de reducir la presión fiscal y equilibrar el déficit del FEPC. Estas medidas podrían incluir reducciones graduales de los subsidios o una revisión en las fórmulas que determinan cuánto del costo se traslada al consumidor final.
Los posibles cambios en los subsidios de combustibles no solo tienen un componente técnico y fiscal, sino también importantes implicaciones para la economía diaria de millones de colombianos:
Transporte y logística: al aumentar los costos del diésel, el sector transporte —que depende en gran parte de este combustible— podría ver incrementos en sus costos operativos, lo que a su vez puede trasladarse a los precios de bienes y servicios.
Inflación y poder adquisitivo: un ajuste en los precios de la gasolina y el ACPM puede presionar la inflación y reducir el poder adquisitivo de hogares y trabajadores, especialmente en zonas rurales o con mayor dependencia del transporte.
Empresas y productividad: sectores que requieren combustibles como insumo clave, como la agricultura y la construcción, podrían enfrentar alzas en sus costos, impactando su productividad y competitividad.
Aunque el Ejecutivo no ha emitido un decreto definitivo, analistas financieros y fuentes del sector energético señalan que el Gobierno colombiano está evaluando con detenimiento las posibles modificaciones a la política de subsidios, buscando un equilibrio entre estabilidad fiscal y protección al consumidor.
El ministro de Hacienda y Crédito Público, junto al Ministerio de Minas y Energía, trabajan en propuestas para revisar la estructura actual de subsidios, con el objetivo de aliviar las finanzas públicas sin desatar un impacto excesivo en la economía real. La publicación de un posible decreto o regulación podría concretarse en las próximas semanas antes del ajuste previsto en abril.
Frente a la subida internacional del petróleo Brent, Colombia se enfrenta a una coyuntura delicada: aunque existen oportunidades de mayores ingresos por exportaciones, el impacto sobre los subsidios de gasolina y ACPM podría obligar al Gobierno a tomar decisiones difíciles que afecten tanto la política fiscal como el bolsillo de los ciudadanos. El desafío será diseñar mecanismos que protejan la estabilidad económica sin sacrificar la competitividad ni la calidad de vida de los colombianos.