La Empresa Pública Petroecuador informó el 17 de octubre que retomó el servicio de transporte para las compañías colombianas Ecopetrol y Amerisur, utilizando dos sistemas estratégicos: el Oleoducto San Miguel-Lago Agrio (OSLA) y el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE).
La reactivación permite conectar la producción petrolera colombiana con la infraestructura ecuatoriana que conduce el hidrocarburo hacia la provincia costera de Esmeraldas, donde se encuentran las instalaciones de embarque destinadas a la exportación.
Según las estimaciones de la compañía estatal, la prestación del servicio representaría ingresos cercanos a US$ 1,4 millones mensuales, siempre que se mantengan los volúmenes transportados y las condiciones contractuales previstas.
Oleoductos ecuatorianos movilizarán 11.900 barriles diarios de crudo colombiano
La operación utiliza el OSLA como conexión transfronteriza y posteriormente el SOTE, uno de los principales componentes de la infraestructura petrolera ecuatoriana.
A través de este último sistema, el petróleo recorre aproximadamente 500 kilómetros desde Lago Agrio, en la Amazonía ecuatoriana, hasta las instalaciones de embarque en Esmeraldas, sobre la costa del Pacífico.
Este corredor permite que parte de la producción colombiana disponga de una alternativa logística para acceder a los mercados internacionales mediante la infraestructura de Ecuador.
Petroecuador explicó que la reanudación del transporte se desarrolla bajo el esquema contractual bilateral vigente desde 2024, lo que permite recuperar una actividad comercial previamente establecida entre los operadores de ambos países.
La estatal también aseguró que el servicio continúa funcionando pese a las restricciones y cierres fronterizos registrados entre Ecuador y Colombia.
La continuidad de estas operaciones refleja la importancia de los sistemas de transporte de hidrocarburos como infraestructura compartida para el comercio energético regional.
Petroecuador proyecta nuevos ingresos sin comprometer su producción nacional
El retorno del crudo colombiano representa una fuente adicional de ingresos para Petroecuador mediante la prestación de servicios de transporte.
La estimación de US$ 16,8 millones anuales corresponde a una proyección financiera, no a recursos efectivamente recaudados durante 2026.
Su cumplimiento dependerá de la estabilidad de los volúmenes transportados, la continuidad de los contratos y las condiciones operativas de los oleoductos.
Paralelamente, Petroecuador informó que el 16 de octubre alcanzó una producción de 371.599 barriles equivalentes de petróleo diarios, provenientes de sus operaciones en 25 bloques petroleros.
La empresa sostuvo que el SOTE funciona a plena capacidad operativa y que la movilización del petróleo colombiano no ha afectado la estabilidad de la producción ecuatoriana.
Esta precisión resulta relevante porque la infraestructura debe atender tanto las necesidades de transporte del crudo nacional como los compromisos comerciales establecidos con productores extranjeros.
Reactivación ocurre tras nueve meses de suspensión comercial
El restablecimiento del servicio también tiene relevancia para las relaciones económicas entre Ecuador y Colombia.
De acuerdo con información publicada por Primicias y Expreso, el transporte había sido suspendido en enero de 2026, después de que Ecuador elevara la tarifa aplicable al crudo colombiano de aproximadamente US$ 3 a US$ 30 por barril, en medio de tensiones comerciales bilaterales.
Aunque el servicio volvió a operar, Petroecuador no ha precisado públicamente la tarifa actualmente aplicada a Ecopetrol y Amerisur, ni ha aclarado si las condiciones establecidas durante enero fueron modificadas.
La reactivación representa, por tanto, un avance operativo y comercial, mientras permanecen pendientes detalles sobre las condiciones económicas específicas del servicio.
Para Colombia, el corredor ecuatoriano recupera su función como alternativa de exportación petrolera. Para Ecuador, supone una oportunidad de obtener ingresos por el uso de infraestructura existente sin que estos dependan directamente de aumentar su producción de crudo.
La continuidad del transporte será determinante para alcanzar los ingresos proyectados y consolidar nuevamente este intercambio energético.
El restablecimiento del flujo de petróleo colombiano a través de Ecuador constituye un paso en la recuperación del comercio bilateral de hidrocarburos. Con 11.900 barriles diarios movilizados y una expectativa de US$ 16,8 millones anuales, la operación refuerza la importancia de los oleoductos OSLA y SOTE para la logística petrolera regional, aunque sus resultados económicos definitivos dependerán de la continuidad del servicio y de los acuerdos comerciales vigentes.