La posible reanudación de las exportaciones eléctricas de Colombia hacia Ecuador queda en suspenso ante las proyecciones climáticas del fenómeno de El Niño, que desde noviembre de 2026 podría reducir los niveles de los embalses colombianos y obligar a ese país a priorizar su demanda interna sobre los envíos al exterior.
El Niño amenaza los embalses que sostienen el sistema colombiano
La generación eléctrica de Colombia depende de manera preponderante de sus centrales hidroeléctricas, cuyo rendimiento está directamente vinculado al nivel de los embalses. Las proyecciones climáticas anticipan una reducción de precipitaciones entre septiembre y noviembre de 2026, período en que los reservorios deberían acumular agua para cubrir la demanda durante la temporada seca. Ante un escenario de estrés hídrico, la generación termoeléctrica deberá operar a máxima capacidad, reduciendo los excedentes disponibles para exportar.
En ese contexto, las autoridades colombianas han evaluado retomar las ventas de energía al vecino país, aunque sin confirmación oficial dada la variabilidad del escenario climático. La suspensión de exportaciones registrada en enero de 2026 ya afectó el suministro ecuatoriano durante el estiaje de ese año.
Ecuador dependería de hasta 450 MW importados en el período crítico
Para Ecuador, contar con energía proveniente de Colombia representa un respaldo estratégico durante los meses de menor caudal en sus propias centrales hidroeléctricas. La capacidad de importación proyectada alcanzaría los 450 MW, volumen que aliviaría el déficit de generación en las horas de mayor demanda.
Si el suministro colombiano no se concreta desde noviembre, el sistema eléctrico ecuatoriano quedaría expuesto a nuevas presiones, con riesgo de cortes en horas pico. Esta vulnerabilidad estructural ya se manifestó en temporadas secas anteriores, cuando Ecuador recurrió a generadores privados para cubrir parte de la brecha entre oferta y demanda.
El fenómeno climático también impacta la demanda interna ecuatoriana
El fenómeno de El Niño no solo restringe la generación disponible para exportación en Colombia, sino que también altera las condiciones en Ecuador. En la región Costa, el aumento de temperaturas incrementa el consumo eléctrico residencial e industrial, mientras que en la Sierra las lluvias intensas pueden dañar infraestructura de transmisión. Esta combinación eleva la presión sobre un sistema que ya muestra dificultades en períodos de estiaje.
Antecedentes regionales y perspectivas inmediatas
La interconexión eléctrica entre Colombia y Ecuador forma parte del esquema de integración energética andina, pero su funcionamiento continuo ha sido interrumpido en repetidas ocasiones por factores climáticos y decisiones de política energética interna. Los registros más recientes muestran que la ausencia de importaciones agrava el déficit ecuatoriano de forma significativa.
Ante este panorama, ambos países deberán ajustar sus estrategias de planificación energética para el segundo semestre de 2026, tomando en cuenta las proyecciones actualizadas del fenómeno de El Niño y la evolución de los niveles de los embalses colombianos en los próximos meses.