El sector energético mexicano enfrentó una situación de alerta tras registrarse una disminución cercana al 20 % en el volumen de gas natural importado que ingresa a los gasoductos administrados por el Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas). La restricción estuvo relacionada con trabajos de mantenimiento en infraestructura estadounidense ubicada en Texas.
El director general de Cenagas, Cuitláhuac García Jiménez, explicó que la reducción representó un desafío operativo debido a la elevada dependencia de México del gas natural estadounidense, que abastece aproximadamente el 75 % del consumo nacional, según las cifras expuestas por el organismo.
La interrupción temporal afectó el flujo de entre 950 millones y 1.350 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, durante un periodo de mantenimiento que se extendió entre finales de septiembre y principios de octubre.
Ante esta situación, Cenagas coordinó acciones con Petróleos Mexicanos (Pemex), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y la Secretaría de Energía para reorganizar las operaciones y garantizar la continuidad del abastecimiento.
Las autoridades implementaron ajustes en el sistema de transporte y distribución del combustible, logrando atender la restricción sin que se produjera un desabastecimiento generalizado.
El 8 de octubre, Cenagas descartó que México estuviera atravesando una crisis de suministro, asegurando que existe gas natural suficiente para cubrir la demanda actual. Asimismo, señaló que Pemex ha incrementado su producción y solicitado nuevas autorizaciones de interconexión para fortalecer el abastecimiento.
No obstante, el episodio reabrió el debate sobre una de las principales vulnerabilidades del sistema energético mexicano: la limitada capacidad de almacenamiento estratégico.
Según García Jiménez, México podría sostener temporalmente el suministro durante un máximo estimado de tres días ante una interrupción total de las importaciones de gas natural desde Estados Unidos, mediante el aprovechamiento del combustible disponible en su extensa red de gasoductos.
Este margen operativo no equivale a una reserva estratégica independiente, lo que evidencia la importancia de desarrollar nuevas instalaciones de almacenamiento para responder a posibles emergencias.
La situación también genera especial atención en el sector eléctrico, debido a que el gas natural constituye uno de los principales combustibles utilizados en las centrales de generación de electricidad del país.
Una interrupción prolongada del abastecimiento podría representar desafíos para las operaciones industriales y la generación eléctrica, especialmente en regiones con alta dependencia del combustible importado.
Frente a este escenario, México enfrenta el desafío de ampliar su infraestructura gasífera, fortalecer la producción nacional y diversificar sus fuentes de energía, con el objetivo de reducir la exposición del sistema a interrupciones externas.
Cenagas ha anunciado inversiones superiores a 32.000 millones de pesos entre 2025 y 2030, destinadas a infraestructura y mantenimiento de gasoductos, como parte de los esfuerzos para mejorar la confiabilidad del transporte de gas natural.
Aunque la contingencia fue superada sin una crisis de abastecimiento, el incidente demuestra la importancia de avanzar en proyectos de almacenamiento, modernización de gasoductos y planificación energética.
La seguridad del suministro de gas natural se mantiene como una prioridad estratégica para México, debido a su papel fundamental en la generación eléctrica, la actividad industrial y la estabilidad del sistema energético nacional.