El sistema de abastecimiento de Gas Natural Vehicular (GNV) en Perú atraviesa una situación crítica tras un incidente ocurrido en la infraestructura del sistema de transporte de gas. El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) dispuso medidas extraordinarias para racionar el suministro durante aproximadamente 15 días, priorizando el abastecimiento para hogares y transporte público masivo, lo que ha dejado sin acceso al combustible a miles de taxistas y conductores particulares.
La emergencia se originó luego de una fuga y posterior deflagración en instalaciones de la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP), ubicada en la región Cusco. Este incidente afectó el flujo normal del gas natural que se transporta desde los campos de Camisea hacia otras regiones del país, generando un desabastecimiento de GNV en Lima y Callao, donde se concentra gran parte del parque automotor que utiliza este combustible.
Ante esta situación, el gobierno declaró una emergencia energética temporal que permite ejecutar trabajos técnicos urgentes para reparar la infraestructura dañada y restablecer el suministro en el menor tiempo posible.
Como parte de las medidas adoptadas, el MINEM ordenó un esquema de priorización del gas natural. Bajo este sistema, el suministro disponible se destinará principalmente a:
Usuarios residenciales, que utilizan gas natural para cocinar y otras actividades domésticas.
Comercios e industrias esenciales.
Transporte público masivo, especialmente buses cuyo único combustible es el GNV.
En contraste, los vehículos livianos, entre ellos taxis, autos particulares, mototaxis y unidades de carga, quedaron fuera de esta priorización temporal, por lo que no podrán abastecerse de gas natural en las estaciones de servicio durante el periodo de emergencia.
Las autoridades también advirtieron que los grifos que incumplan la norma y vendan GNV a vehículos no autorizados podrían enfrentar multas de hasta 50 UIT, lo que representa sanciones superiores a 270 mil soles.
La decisión ha generado preocupación entre miles de taxistas, quienes dependen del GNV por ser uno de los combustibles más económicos del mercado. Según testimonios recogidos por medios locales, una jornada de trabajo con GNV puede costar alrededor de 30 soles, mientras que operar con gasolina puede elevar el gasto hasta 90 soles diarios, reduciendo significativamente las ganancias del conductor.
Debido a esta situación, muchos conductores se han visto obligados a utilizar combustibles alternativos como gasolina o GLP, lo que incrementa los costos operativos y podría traducirse en un eventual aumento de las tarifas del servicio de taxi.
La escasez de GNV también ha provocado largas filas en estaciones de servicio que ofrecen otros combustibles. En varias zonas de Lima se han registrado colas de varias cuadras de conductores intentando abastecerse de GLP, considerado una alternativa temporal para los vehículos que cuentan con sistemas duales.
Sin embargo, especialistas advierten que esta migración repentina hacia otros combustibles podría generar presión sobre los precios y la disponibilidad en el mercado.
De acuerdo con estimaciones del sector energético, más de 300 mil vehículos en Lima y Callao utilizan sistemas de GNV o motores duales, por lo que la restricción del suministro impacta directamente en una parte significativa del transporte urbano.
Aunque muchos de estos vehículos pueden operar con gasolina o GLP, el cambio implica un incremento considerable en los costos diarios de operación.
Las autoridades indicaron que el periodo de restricción será temporal y podría extenderse hasta aproximadamente dos semanas, tiempo estimado para completar los trabajos de reparación del sistema de transporte de gas.
Durante este periodo, el gobierno también ha solicitado a algunos sectores industriales utilizar combustibles alternativos para evitar interrupciones mayores en el suministro de gas natural.
La crisis actual ha puesto en evidencia la alta dependencia del sistema energético peruano del gas natural proveniente del proyecto Camisea, considerado el principal proveedor de este recurso en el país.
Expertos del sector señalan que este tipo de incidentes demuestra la necesidad de diversificar las fuentes energéticas, fortalecer la infraestructura de transporte y mejorar los sistemas de contingencia para evitar impactos económicos y sociales cuando ocurren interrupciones en el suministro.
Mientras continúan los trabajos de reparación, miles de conductores y empresas de transporte en Perú deberán adaptarse temporalmente a combustibles más costosos, en medio de una emergencia energética que evidencia los desafíos de seguridad energética en el país.