Las reservas de petróleo de Estados Unidos registraron su nivel más bajo en más de cuatro décadas, al situarse en 340.3 millones de barriles, de acuerdo con datos publicados por el Departamento de Energía del país el 15 de junio de 2026. La caída responde directamente a la extracción masiva de crudo desde las reservas estratégicas para hacer frente a las disrupciones en el suministro global provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz.
Liberación de reservas estratégicas como respuesta a la crisis
El presidente Donald Trump autorizó el 11 de marzo de 2026 la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo del país. La medida formó parte de una acción coordinada con más de 30 naciones, orientada a estabilizar los precios de la energía y garantizar el abastecimiento ante la escalada de tensiones en Oriente Medio que derivó en el bloqueo de una de las vías marítimas más críticas para el tránsito de crudo a nivel mundial.
El estrecho de Ormuz y su impacto en la oferta global
El cierre del estrecho de Ormuz, paso clave por el que transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo comercializado globalmente, generó una interrupción significativa en las cadenas de suministro internacionales. Las hostilidades en la región, vinculadas al conflicto con Irán, presionaron al alza los precios del crudo y obligaron a varios gobiernos a recurrir a sus inventarios de emergencia para compensar el déficit de oferta en los mercados.
Contexto histórico del nivel de reservas
El volumen actual de 340.3 millones de barriles representa el registro más bajo desde hace más de cuarenta años en los inventarios comerciales y estratégicos del país. Este dato sitúa a la mayor economía del mundo en una posición de menor margen de maniobra ante eventuales nuevas perturbaciones en el mercado petrolero internacional, en un momento en que la incertidumbre geopolítica continúa siendo elevada.
Coordinación multilateral para reducir costos energéticos
La estrategia impulsada por Washington implicó la participación activa de aliados en distintas regiones. Según la justificación oficial, el objetivo declarado de la acción coordinada fue reducir los costos energéticos para consumidores e industrias afectadas por el encarecimiento del crudo derivado del conflicto. La Agencia Internacional de Energía y otras entidades multilaterales han sido señaladas como parte del marco de cooperación que respaldó la liberación sincronizada de inventarios.
El Departamento de Energía de Estados Unidos continúa monitoreando los niveles de inventario, sin que hasta la fecha se hayan anunciado medidas adicionales para la reposición de las reservas estratégicas utilizadas. La evolución del conflicto en Oriente Medio y la eventual reapertura del estrecho de Ormuz serán factores determinantes para la recuperación de los volúmenes almacenados.