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Irán y Estados Unidos: una tregua que se sostiene con alfileres

  • Por ESCUELA ESGEP
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Irán y Estados Unidos: una tregua que se sostiene con alfileres
Foto: Standard Business University

1. El trasfondo: del "máxima presión" a la guerra

La crisis actual es el desenlace de años de tensión acumulada en torno al programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y su influencia regional a través de aliados y milicias. El punto de inflexión moderno fue la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear (JCPOA) en 2018 y la estrategia de "máxima presión" mediante sanciones, mantenida y luego intensificada por la administración Trump en su segundo mandato.

En septiembre de 2025, la ONU reactivó el mecanismo de snapback y reimpuso sanciones, lo que precipitó el desplome de la moneda iraní hacia finales de ese año y un fuerte encarecimiento de alimentos básicos. En enero de 2026, el gobierno iraní reprimió con extrema dureza las mayores protestas desde la Revolución de 1979, con miles de víctimas civiles según los reportes. Ese mes, Washington inició el mayor despliegue militar en la región desde la invasión de Irak de 2003.

En su discurso del Estado de la Unión de febrero de 2026, el presidente Donald Trump afirmó que Irán había reactivado su programa nuclear y desarrollaba misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense, una caracterización que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no respaldó: la agencia sostuvo que no había evidencia de un programa de armas nucleares.


2. La guerra: "Operación Epic Fury" y la respuesta iraní

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron de forma conjunta una campaña masiva de bombardeos contra Irán —cerca de 900 ataques en las primeras doce horas, bautizada por Washington como Operation Epic Fury—. Los objetivos incluyeron infraestructura de misiles, defensas aéreas, instalaciones militares y, de forma decisiva, el liderazgo iraní: en los ataques murió el líder supremo Ali Jamenei, así como Ali Larijani, una figura clave de las negociaciones.

La administración Trump ofreció justificaciones cambiantes: anticiparse a una supuesta represalia iraní, destruir su capacidad de misiles, impedir un arma nuclear, o incluso un cambio de régimen. Irán y algunos funcionarios estadounidenses negaron que Teherán estuviera preparando un ataque. El secretario general de la ONU, António Guterres, y numerosos países condenaron los ataques; voces jurídicas y académicas los calificaron de ilegales bajo el derecho estadounidense y como una violación de la soberanía iraní.

Irán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses, embajadas e infraestructura petrolera en todo Oriente Medio, y atacó buques en el estrecho de Ormuz. Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait sufrieron impactos y respondieron. De forma paralela, el conflicto entre Hezbolá e Israel escaló hasta convertirse en la guerra del Líbano de 2026. El cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita en tiempos de paz cerca del 20 % del petróleo y gas mundial— provocó reenrutamientos del tráfico marítimo, escasez de combustible en partes de Asia y sacudidas en la economía global.


3. El camino diplomático: del alto el fuego al memorando

Tras más de cinco semanas de combates, Washington y Teherán pactaron un primer alto el fuego de dos semanas el 7-8 de abril, mediado por Pakistán. El 21 de abril, Trump lo extendió de forma indefinida, aunque ambas partes lo violaron en numerosas ocasiones. El conflicto derivó entonces en un pulso permanente por el acceso al estrecho de Ormuz, incluido un bloqueo naval estadounidense.

El 24 de mayo surgieron señales de un acuerdo de paz más amplio. La negociación cristalizó el 12-14 de junio en un alto el fuego de 60 días, y el 17 de junio Trump y el presidente iraní Masud Pezeshkian firmaron a distancia el llamado Memorando de Islamabad, un documento interino de 14 puntos. (Trump lo rubricó durante una cena con el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio de Versalles, tras la cumbre del G7). El texto:

  • Pone fin a la guerra "en todos los frentes", incluido el Líbano, y compromete a no usar la fuerza entre las partes.
  • Levanta el bloqueo naval estadounidense; Irán acepta restaurar el tránsito comercial por Ormuz a los niveles previos a la guerra.
  • Abre una ventana de 60 días para negociar un acuerdo final sobre el programa nuclear, el destino del uranio altamente enriquecido, el alivio de sanciones y la liberación de activos congelados.

El acuerdo fue presentado por Trump y por el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif como un "acuerdo de paz", mientras Teherán se mostró más cauteloso. Analistas en EE. UU. e Israel advirtieron desde el principio que el balance se inclinaba hacia Teherán: el memorando no exige el desmantelamiento del programa nuclear iraní, frente a los objetivos máximos con los que Trump entró en la guerra.

A esto siguieron la Cumbre del Lago de Lucerna (en el complejo de Bürgenstock, Suiza), con el vicepresidente JD Vance al frente de la delegación estadounidense, y, el 26 de junio, la firma en Washington de un acuerdo marco entre Israel y Líbano. Pero el proceso ya mostraba grietas: el 21 de junio, declaraciones de Trump amenazando con reanudar los bombardeos descarrilaron temporalmente las conversaciones en Suiza.


4. La crisis del último fin de semana (26-28 de junio)

La chispa volvió a saltar en el estrecho de Ormuz, por interpretaciones opuestas del propio memorando:

  • Jueves 25/26: un dron iraní impactó un carguero con bandera de Singapur que, según Teherán, navegaba por una ruta "no autorizada". Irán, a través de su recién creada autoridad de gestión marítima del Golfo, advirtió que solo garantizaría paso seguro a los buques que coordinaran con el gobierno.
  • Viernes 26: Estados Unidos respondió con ataques contra depósitos de misiles y drones y radares costeros iraníes. Trump habló de una "violación insensata" del alto el fuego; Vance escribió que "la violencia será respondida con violencia" e instó a Irán a "descolgar el teléfono".
  • Sábado 27: un petrolero con bandera de Panamá fue atacado en el estrecho. EE. UU. volvió a bombardear infraestructura militar iraní. Trump lanzó su advertencia más grave: que llegaría un punto en que se vería forzado a "completar el trabajo" militarmente y que, de ocurrir, "la República Islámica de Irán dejaría de existir".
  • Domingo 28: Irán disparó misiles balísticos y drones contra la base aérea estadounidense de Ali Al Salem (Kuwait) y la sede de la Quinta Flota (Bahréin). Ambos países del Golfo condenaron los ataques. La Guardia Revolucionaria (IRGC) amenazó con una "interrupción total" de la diplomacia si Washington seguía atacando.

5. Dónde estamos: "frenar por ahora"

Al 29 de junio, un funcionario de la administración Trump comunicó que Estados Unidos e Irán "frenarán por ahora" ("stand down for now"), que los buques pueden circular libremente por el estrecho y que las conversaciones técnicas continúan en todos los apartados del memorando. Según Axios y otros medios, las negociaciones —originalmente previstas para Suiza y centradas en lo nuclear— se trasladaron a Doha (Qatar) y se reprograman para el martes 30 de junio, ahora con foco en el estrecho de Ormuz.

Conviene subrayar la asimetría informativa: el anuncio de la desescalada partió del lado estadounidense. Irán no lo había confirmado públicamente y, lejos de moderar su postura, su canciller Abás Araqchí insistió en que el estrecho está bajo gestión exclusiva iraní y aseguró que volvería a su capacidad previa a la guerra "en 30 días" una vez retirados los obstáculos. El llamado "canal directo" militar para coordinar el tráfico —acordado en Suiza— no estaba operativo según los reportes de finales de junio.


6. Los nudos sin resolver

Más allá del cese de fuego, los puntos de fricción que harán difícil un acuerdo final son varios:

El estrecho de Ormuz. Es el verdadero epicentro. Irán reclama control —e incluso el cobro de peajes a los buques en tránsito—, algo que Washington rechaza de plano. Teherán llegó a ofrecer la reapertura a los países del Golfo a cambio de una cifra cercana a los 40.000 millones de dólares. El memorando deja la futura administración del estrecho a un diálogo de Irán con Omán y los Estados del Golfo "conforme" al derecho internacional, pero bajo el derecho consuetudinario ningún Estado ribereño puede, en general, bloquear el paso ni cobrar peajes. Omán ya rechazó la idea de tarifas, y propuso una ruta alternativa pegada a su costa que Irán considera no autorizada.

El programa nuclear y el uranio. El memorando no obliga a desmantelar el programa. Irán ha mostrado disposición a suspender el enriquecimiento hasta cinco años, pero reivindica su derecho —como firmante del TNP— al enriquecimiento civil en su propio territorio. Quedan por resolver el destino del uranio altamente enriquecido y el regreso de los inspectores del OIEA: el director general Rafael Grossi espera poder enviar inspectores, pero las versiones de ambas partes sobre lo acordado no coinciden.

Sanciones y activos congelados. EE. UU. suspendió por 60 días las sanciones al petróleo iraní, liberando millones de barriles almacenados en buques del Golfo (con refinerías chinas como principales compradores). Medios iraníes afirmaron que Washington liberaría 12.000 millones de dólares en activos congelados, algo no confirmado por la Casa Blanca, que insiste en que cualquier fondo descongelado irá a una cuenta de garantía controlada por EE. UU. y se usará para comprar alimentos y medicinas exclusivamente a productores estadounidenses.

El Líbano. Irán condiciona cualquier acuerdo final a un cese completo en todos los frentes, incluido el Líbano, y exige la retirada israelí. Israel, por su parte, defiende mantener una "zona de seguridad" en el sur libanés mientras lo considere necesario. Los combates esporádicos entre fuerzas israelíes y Hezbolá han continuado pese al marco firmado el 26 de junio, lo que tensa aún más el proceso.


7. Perspectiva

El balance al 29 de junio es el de un alto el fuego que funciona como un pulso permanente más que como una paz. Detener las hostilidades fue, en palabras de varios analistas, la parte fácil; la negociación de los grandes asuntos —Ormuz, lo nuclear, las sanciones, el Líbano— será más dura y de mayor riesgo, porque toca la supervivencia económica y el prestigio estratégico de ambos regímenes.

Tres variables marcarán las próximas semanas. Primero, si la reunión de Doha logra convertir la "pausa" en un mecanismo verificable de coordinación en el estrecho. Segundo, si Irán traduce públicamente la desescalada o mantiene su retórica de control exclusivo de Ormuz, lo que dejaría el "stand down" como un gesto unilateral estadounidense. Y tercero, el factor Líbano: mientras los combates con Hezbolá no cesen, Teherán tendrá un argumento para frenar el resto.

La ventana de 60 días abierta el 17 de junio sigue corriendo. Si expira sin acuerdo —y sin prórroga consensuada—, el escenario más probable no es la paz formal, sino una vuelta a la brinkmanship que ha definido todo el conflicto: ataques limitados, amenazas máximas y una economía global pendiente, una vez más, de un estrecho de pocos kilómetros de ancho.


Artículo elaborado con información de Wikipedia, Britannica, Al Jazeera, TIME, CNN, NBC News, CBS News, Fox News, NPR, The Hill, The Washington Post, RFE/RL (Radio Farda) y The Times of Israel, actualizada al 29 de junio de 2026. Dada la naturaleza cambiante del conflicto, algunos datos —especialmente sobre la reunión de Doha y la posición pública iraní— pueden evolucionar en las horas siguientes.

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