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La historia petrolera del Perú

  • Por ESCUELA ESGEP
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La historia petrolera del Perú
Foto: Standard Business University

Hablar de la historia petrolera del Perú es referirse a un hito continental. Pocos recuerdan que el suelo peruano albergó el primer pozo petrolero perforado en América del Sur (Zorritos, Tumbes, en 1863), apenas cuatro años después de que Edwin Drake descubriera petróleo en Pensilvania. Sin embargo, al cierre del primer semestre de junio de 2026, el panorama de este sector histórico refleja una profunda paradoja: la transición entre un pasado de gloria pionera y una cruda realidad de dependencia energética.

A continuación, repasamos las grandes etapas que han marcado el devenir del crudo en el Perú y cómo se encuentra el sector a mitad de 2026.

1. El inicio de la era del petróleo y el auge del norte (1863–1968)

Tras el histórico hito de Zorritos, la atención petrolera se trasladó a la provincia de Talara (Piura). Los yacimientos de La Brea y Pariñas se convirtieron en el centro de la actividad extractiva. Durante el siglo XX, el control de este recurso desató intensas batallas políticas y legales en torno a la soberanía nacional, especialmente por la explotación operada por empresas extranjeras como la International Petroleum Company (IPC). Este prolongado conflicto por el laudo de La Brea y Pariñas fue el detonante directo del golpe de Estado de 1968.

2. Nacionalización, la Amazonía y el nacimiento de Petroperú (1969–1990)

El gobierno militar de Juan Velasco Alvarado expropió los activos de la IPC y fundó, en julio de 1969, la estatal Petróleos del Perú (Petroperú). Esta etapa dorada reconfiguró el mapa del país:

  • El boom de la selva: Se descubrieron importantes yacimientos en la Amazonía (Loreto).

  • El Oleoducto Norperuano (ONP): Concluido a finales de la década de 1970, esta colosal obra de ingeniería civil cruzó la cordillera de los Andes para trasladar el crudo amazónico hasta el puerto de Bayóvar en la costa, permitiendo que el Perú se convirtiera temporalmente en un país exportador.

Hacia finales de los años 80, la severa crisis económica y la hiperinflación golpearon las finanzas de la estatal, minando su capacidad de reinversión y marcando el inicio de un declive productivo.

3. Privatización y el viraje hacia el Gas de Camisea (1991–2020)

Durante los años 90, bajo las reformas de libre mercado, el sector hidrocarburos se abrió completamente al capital privado a través de contratos de concesión supervisados por la nueva entidad estatal Perupetro.

Aunque la producción de petróleo continuó cayendo desde su pico histórico de 140.000 barriles por día obtenido en 1995, el panorama energético del Perú se salvó gracias al desarrollo de un coloso alternor: El proyecto Camisea (Cusco). Iniciada su explotación comercial en 2004, la producción de gas natural y líquidos de gas natural desplazó al petróleo, transformando la matriz eléctrica del país y generando las mayores regalías para el erario nacional.

4. El panorama actual a junio de 2026: Una crisis silenciosa

Llegados a junio de 2026, la industria petrolera peruana se enfrenta a un escenario de urgencia estructural que los analistas y gremios (como la Sociedad Peruana de Hidrocarburos) califican como una "crisis silenciosa":

  • Déficit de producción y alta dependencia: Al cierre de este semestre, la producción nacional promedia apenas entre 35.000 y 38.000 barriles por día (bpd), liderada por esfuerzos en la Amazonía como los de PetroTal (Lote 95) y en los campos costeros de Talara. Sin embargo, el consumo interno del país supera los 265.000 bpd, lo que obliga al Perú a importar casi el 80% del petróleo que consume.

  • Cero pozos exploratorios: El diagnóstico técnico es contundente; el país acumula cuatro años consecutivos sin perforar un solo pozo exploratorio de crudo, limitando el descubrimiento de nuevas reservas comerciales.

  • El plan de rescate de Petroperú: La refinería de Talara, recientemente modernizada, opera bajo un riguroso esquema de control financiero supervisado por ProInversión para asegurar la compra de crudo y lograr su autosostenibilidad financiera hacia 2032. Aunque la estatal reportó utilidades netas positivas en el primer tercio de 2026, la carga de su deuda corporativa sigue presionando la agenda económica.

Conclusión

A más de 160 años de haber encendido la primera llama petrolera de Sudamérica, la historia petrolera del Perú en junio de 2026 se escribe bajo la sombra de la vulnerabilidad importadora. El gran desafío de los próximos gobiernos no será únicamente mantener operativas las refinerías existentes, sino reestructurar la seguridad jurídica para atraer capitales que reactiven la exploración de frontera antes de que las reservas probadas se agoten por completo.

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