El mercado brasileño de combustibles entra en un período de especial atención ante el encarecimiento del diésel en los mercados internacionales.
La principal preocupación se encuentra en la creciente diferencia entre el costo de importar el combustible y el precio al que Petrobras lo comercializa dentro de Brasil.
Según cálculos de la Asociación Brasileña de Importadores de Combustibles (Abicom), el diésel de Petrobras llegó a comercializarse esta semana aproximadamente R$ 3,89 por litro por debajo del costo de importación, una diferencia considerada récord.
Esta situación genera un problema para los importadores independientes: adquirir diésel en el exterior a precios internacionales elevados y posteriormente competir con el combustible vendido por Petrobras a valores considerablemente inferiores puede resultar económicamente inviable.
Brasil depende de las importaciones para cubrir parte de su demanda
Aunque Brasil posee una importante industria de refinación, todavía necesita importar una parte del diésel que consume.
Actualmente, aproximadamente el 75 % de la demanda brasileña se abastece mediante producción nacional, mientras que alrededor de una cuarta parte depende del mercado externo.
Esta dependencia adquiere mayor relevancia cuando las refinerías nacionales se encuentran operando cerca de sus límites.
El presidente de Abicom, Sergio Araújo, señaló a Reuters que las refinerías brasileñas ya están trabajando próximas a su capacidad, lo que limita la posibilidad de compensar rápidamente una caída de las importaciones mediante un incremento adicional de la producción interna.
Importadores comienzan a postergar compras
La diferencia de precios está teniendo efectos sobre las decisiones comerciales.
Algunos importadores independientes comenzaron a postergar adquisiciones internacionales ante las dificultades para competir con los precios internos.
Para septiembre, Abicom estima importaciones programadas por aproximadamente 870.000 metros cúbicos de diésel, de las cuales alrededor del 40 % corresponderían a Petrobras.
La preocupación aumenta de cara a octubre, período en el que tradicionalmente se registra una mayor demanda debido al avance de la siembra de la cosecha de verano brasileña.
Hasta mediados de septiembre, estaban programadas para el próximo mes importaciones por aproximadamente 120.000 metros cúbicos, cerca del 75 % correspondientes a Petrobras.
El agro brasileño eleva la demanda de diésel
El momento es especialmente sensible para Brasil debido al peso del sector agropecuario en el consumo de combustibles.
Durante los períodos de siembra y cosecha aumenta la utilización de tractores, cosechadoras, camiones y otros equipos que dependen principalmente del diésel.
Una reducción en la disponibilidad del combustible puede generar dificultades logísticas y mayores costos para productores y transportistas.
Las primeras señales de presión se han observado en Rio Grande do Sul, donde la Federación de Agricultura del estado informó a la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) sobre reportes de restricciones y retrasos en algunas entregas destinadas a agricultores.
Petrobras asegura que mantiene sus entregas
Pese a estas señales, Petrobras sostiene que los volúmenes contratados están siendo suministrados según lo previsto.
La ANP tampoco ha identificado hasta ahora un riesgo generalizado de desabastecimiento en Rio Grande do Sul.
Analistas consultados por Reuters consideran que el mercado se encuentra más ajustado, pero señalan que un escenario de escasez generalizada continúa siendo poco probable con la información disponible actualmente.
Por ello, la situación debe diferenciarse entre problemas puntuales o regionales de suministro y una eventual falta generalizada de combustible en todo Brasil.
Petrobras modifica el precio, pero el subsidio neutraliza el aumento
Ante las fuertes diferencias con el mercado internacional, Petrobras anunció un incremento promedio de R$ 1 por litro en el precio del diésel vendido a las distribuidoras.
Sin embargo, la compañía se incorporó simultáneamente al programa de subvención del Gobierno brasileño, que compensa exactamente ese mismo valor.
En consecuencia, el precio efectivo para las distribuidoras permanece sin cambios, mientras Petrobras puede recibir el beneficio económico establecido por el programa gubernamental.
La estrategia busca amortiguar el impacto de la volatilidad internacional sobre el mercado doméstico, aunque la diferencia respecto de los precios externos continúa condicionando la participación de importadores privados.
El precio del diésel comienza a subir en los surtidores
Las presiones internacionales también comienzan a reflejarse parcialmente en los precios pagados por los consumidores.
Durante esta semana, el precio promedio del diésel S-10 aumentó 2,3 % y alcanzó R$ 7,13 por litro, el nivel más alto registrado desde mayo, según datos de la ANP.
En la primera quincena de septiembre, el combustible ya había registrado una variación positiva, mientras otros derivados mostraban movimientos diferentes.
Brasil intensifica la vigilancia del abastecimiento
El escenario internacional llevó a la ANP a reforzar durante 2026 el seguimiento del mercado nacional.
La agencia mantiene un régimen de vigilancia especial mediante el cual productores, distribuidores e importadores deben proporcionar información sobre existencias y movimientos de gasolina y diésel.
El mecanismo busca detectar anticipadamente posibles dificultades logísticas o de abastecimiento y permitir una respuesta antes de que los problemas alcancen al consumidor.
El mercado internacional aumenta la presión
El origen de buena parte de las tensiones se encuentra fuera de Brasil.
Las alteraciones en los mercados internacionales de petróleo y derivados han elevado significativamente los precios del diésel, mientras restricciones a determinadas exportaciones y conflictos geopolíticos afectan los flujos globales.
El Brent superó los US$ 108 por barril esta semana, frente a aproximadamente US$ 93 al comienzo de septiembre, mientras los futuros estadounidenses del diésel alcanzaron niveles récord.
En este contexto, importar combustible se vuelve considerablemente más costoso.
Brasil enfrenta el desafío de garantizar diésel durante el pico de demanda
El principal reto durante las próximas semanas será mantener un flujo suficiente de importaciones mientras las refinerías brasileñas continúan operando cerca de su capacidad.
La situación será especialmente relevante con el aumento estacional del consumo asociado al sector agropecuario.
Por ahora, Petrobras y la ANP sostienen que el suministro continúa funcionando y no existe evidencia de una escasez generalizada en Brasil. Sin embargo, los retrasos reportados en algunas regiones y la reducción de los incentivos económicos para importar mantienen al sector en alerta.
Brasil entra así en un período clave para su seguridad de abastecimiento de diésel: deberá equilibrar precios internos, importaciones y producción de sus refinerías mientras enfrenta un mercado internacional significativamente más caro y una demanda doméstica que se prepara para alcanzar uno de sus picos estacionales.