Irán y Omán se encuentran en la fase final de negociación de un nuevo esquema de tránsito para el estrecho de Ormuz que formalizaría el rol de Teherán en la supervisión de embarcaciones comerciales que ingresan al Golfo Pérsico, según trascendió en agosto de 2026. Ambos gobiernos ya habrían acordado las coordenadas geográficas del corredor propuesto y trabajan en la redacción de una declaración conjunta.
Corredores diferenciados por bandera de tránsito
Bajo el esquema en discusión, los buques que ingresen al Golfo navegarían principalmente por aguas bajo jurisdicción iraní, mientras que las embarcaciones salientes lo harían a través de un corredor controlado por Omán. La propuesta contempla una fase inicial de implementación acotada a un período de prueba antes de extenderse de forma permanente.
Las tarifas, el punto más conflictivo
El principal escollo de las negociaciones es la aplicación de cargos obligatorios a los buques en tránsito. Fuentes iraníes señalaron que Teherán aspira a cobrar entre el 5% y el 7% del valor de la carga, lo que en términos absolutos representaría entre 8 y 11 millones de dólares por cada buque de tipo VLCC. Omán, en cambio, maneja una tarifa cercana a la mitad de ese nivel, en el rango de 4 a 5 millones de dólares por embarcación. Para las operaciones en el mercado spot, el costo adicional recaería en gran medida sobre los fletadores.
Rechazo unánime del sector naviero internacional
La propuesta generó una respuesta coordinada del sector marítimo global. Ocho de las principales asociaciones navieras del mundo —entre ellas BIMCO, la Cámara Internacional de Navegación, Intertanko, Intercargo y el Consejo Mundial de Transporte Marítimo— remitieron una carta conjunta al secretario general de la ONU y al titular de la Organización Marítima Internacional.
Las entidades advirtieron que los cargos propuestos funcionarían como un peaje encubierto, podrían sentar un precedente de difícil reversión en otros pasos estratégicos y trasladarse a las cadenas de suministro globales en forma de mayores precios de la energía e inflación.
Estados Unidos también rechazó cualquier cargo obligatorio, sosteniendo que el estrecho de Ormuz constituye una vía internacional donde debe preservarse el derecho de paso en tránsito sin condicionamientos unilaterales.
Navegación aún deprimida y tensión en el mar Rojo
La eventual entrada en vigor del acuerdo se produciría en un contexto en que el tráfico comercial por Ormuz sigue muy por debajo de sus niveles históricos, como consecuencia de meses de incidentes y ataques a buques en la región. Fuentes de Washington confirmaron que las negociaciones avanzan y que un anuncio podría llegar en el corto plazo, aunque aclararon que todavía no existe un acuerdo definitivo.
En paralelo, el grupo hutí intensificó su campaña contra buques vinculados a Arabia Saudita en el mar Rojo. Un petrolero de productos que navegaba a unas 95 millas náuticas al sureste de Adén sufrió una explosión sin víctimas ni derrames confirmados; los hutíes reivindicaron un impacto directo, versión que no fue corroborada de forma independiente. En menos de 24 horas, el mismo grupo reivindicó un segundo ataque con misiles balísticos contra otro buque saudita frente a Yanbu. Días antes, un buque de bandera india fue hundido tras ser alcanzado por una embarcación no tripulada al suroeste de Al Mukha; su tripulación fue rescatada en su totalidad.
La implementación efectiva del esquema de tránsito dependerá, según fuentes consultadas, de que mejoren las condiciones de seguridad en la región y de que armadores, aseguradoras y tripulaciones recuperen la confianza necesaria para operar con normalidad en la zona.