Investigadores de la Universidad de Kanazawa, en Japón, han desarrollado un protocolo de reciclaje capaz de recuperar el 99,7% del plomo y el 91,6% del oro contenidos en paneles solares de perovskita, según un estudio publicado en la revista ACS Sustainable Chemistry & Engineering.
Un método químico de un solo paso
El procedimiento diseñado por el equipo liderado por Md. Shahiduzzaman, Tetsuya Taima e Hiroshi Hasegawa combina una disolución de ácido en baja concentración con técnicas de adsorción selectiva. Este proceso permite separar con precisión los distintos compuestos presentes en la celda fotovoltaica en una única etapa de tratamiento, lo que simplifica considerablemente la logística de gestión de residuos industriales.
Además del plomo y el oro, el sistema recupera la totalidad del indio integrado en los circuitos de los módulos, un material cuya escasez y precio elevado lo convierten en un insumo estratégico para la industria fotovoltaica global.
Impacto ambiental y económico del hallazgo
La relevancia del avance radica en dos frentes simultáneos. Por un lado, el plomo es un metal pesado cuya filtración en vertederos representa un riesgo documentado para ecosistemas acuáticos y reservas de agua subterránea. Por otro, la recuperación del oro y el indio genera un retorno económico que, según los autores, puede amortizar los costos del proceso químico empleado.
Los investigadores validaron el protocolo tanto en módulos recién fabricados como en paneles que habían completado su ciclo de vida útil, confirmando su eficacia bajo distintas condiciones de degradación del material.
La perovskita y su desafío regulatorio
Las celdas de perovskita son consideradas por la comunidad científica como una de las tecnologías fotovoltaicas con mayor proyección. A diferencia del silicio convencional, estos módulos son más ligeros, delgados y flexibles, lo que amplía sus posibilidades de aplicación en fachadas, ventanas y superficies no convencionales. Diversas empresas planean iniciar su producción en cadena en los próximos dos a tres años.
Sin embargo, el contenido de plomo en su composición ha sido un obstáculo regulatorio significativo. Varias administraciones exigen planes de gestión de residuos antes de autorizar la comercialización masiva de estos dispositivos, lo que convierte al protocolo de Kanazawa en una respuesta técnica directa a esa barrera.
Próximos pasos hacia la escala industrial
El equipo investigador reconoce que la transición del laboratorio a la planta industrial requiere trabajo adicional.
«Aunque los índices de extracción rozan la perfección en entornos controlados, todavía debemos escalar el diseño para procesar residuos industriales de forma masiva», señalaron los autores del estudio.
La construcción de instalaciones de reciclaje específicas y la participación del sector privado se identifican como los factores determinantes para la adopción a gran escala del método. Los investigadores apuntan que la rentabilidad derivada de los materiales recuperados puede actuar como incentivo para atraer inversión hacia la infraestructura necesaria.