El presidente colombiano Gustavo Petro rechazó públicamente la construcción de termoeléctricas a gas en el país y exigió una aceleración inmediata de la transición energética hacia fuentes renovables, en declaraciones difundidas a través de sus redes sociales el 25 de mayo de 2026, en el marco del debate generado por los resultados de la más reciente subasta del cargo por confiabilidad.
El detonante: resultados de la subasta energética
La controversia surgió tras la publicación de los resultados de la subasta del cargo por confiabilidad, mecanismo diseñado para garantizar el suministro eléctrico durante períodos de sequía. Según datos difundidos en redes sociales, la capacidad asignada en el proceso incluyó 2.276,8 MW térmicos, 1.546,9 MW solares y 246 MW eólicos, una distribución que favoreció la generación a gas por encima de las fuentes renovables y desencadenó el debate público.
Petro pide concentradores solares a Francia y cuestiona el uso del gas
En respuesta directa a su ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, el mandatario descartó importar gas para enfrentar episodios de sequía derivados del fenómeno de El Niño y solicitó en cambio tecnología solar de alta concentración.
«No quiero de Francia moléculas de gas para el superniño que enfrentaremos. Los franceses sí podrían darnos los concentradores de radiación solar que saben hacer, y solo uno en La Guajira sería genial», expresó el presidente, mencionando también el Caribe colombiano y la altillanura como zonas prioritarias para la expansión fotovoltaica.
Petro argumentó que el uso de gas natural para responder a las sequías agrava el calentamiento global, que a su juicio es la causa estructural del fenómeno de El Niño, lo que generaría un ciclo de sequías cada vez más intensas.
La autorización de plantas térmicas, cuestionada por el presidente
El pasaje de mayor repercusión fue el cuestionamiento directo a la aprobación de proyectos termoeléctricos. El mandatario afirmó que quienes permitieron ese tipo de infraestructura actuaron con intereses económicos y calificó la decisión como una traición a la humanidad. Reiteró que el programa de gobierno que recibió el respaldo electoral tiene como eje el abandono de los hidrocarburos en la matriz de generación eléctrica.
La respuesta del Ministerio de Minas y Energía
El ministro Edwin Palma Egea defendió los resultados de la subasta y asumió responsabilidad política sobre el proceso. Señaló que la energía contratada está destinada a los años 2029-2030 y destacó que la administración Petro ha realizado el mayor número de subastas energéticas de los últimos tiempos: tres de reconfiguración, dos de expansión y una adicional de energías renovables prevista antes del cierre del mandato.
«Entre 2011 y 2019 no se hizo ni una sola subasta. Este gobierno ha hecho el mayor número de subastas de los últimos tiempos», sostuvo Palma, quien además rechazó las críticas surgidas en redes sociales por considerar que se basaban en datos inexactos.
El ministro también aclaró que el Ministerio de Minas y Energía no tiene atribuciones para autorizar ni aprobar proyectos dentro del marco de una subasta, y específicamente descartó que la cartera hubiera habilitado proyectos de gas en el proceso.
El debate sobre el rumbo energético de Colombia
El intercambio entre el presidente y su ministro refleja la tensión al interior del gobierno colombiano en torno al ritmo y la composición de la transición energética, a menos de un año del cierre del mandato. La discusión queda abierta mientras se prepara una subasta de renovables que el Ministerio de Minas y Energía prevé realizar antes de que concluya la actual administración.