El desarrollo de Vaca Muerta atraviesa una nueva etapa de planificación industrial, caracterizada por la ampliación de proyectos no convencionales y la necesidad de construir infraestructura capaz de transportar mayores volúmenes de petróleo y gas natural.
De acuerdo con un análisis publicado por iProfesional, la cartera de proyectos aprobados o presentados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suma aproximadamente US$108.532 millones. A este monto se agregan necesidades de inversión operativa estimadas en US$10.000 millones anuales para sostener la actividad de perforación y completación.
La combinación de ambos componentes permitiría superar los US$208.000 millones hacia 2035. Sin embargo, se trata de una proyección de inversiones futuras, no de capital ya desembolsado.
Pluspetrol, Tecpetrol y Chevron impulsan nuevos desarrollos petroleros
Entre las principales iniciativas destaca Bajo del Choique-La Invernada, operada por Pluspetrol en asociación con Gas y Petróleo del Neuquén (GyP).
El proyecto contempla inversiones por US$12.240 millones, la perforación de 620 pozos horizontales y la construcción de cuatro plantas de tratamiento de crudo. Su objetivo es alcanzar una producción de 100.000 barriles diarios hacia 2028.
También incluye un oleoducto de aproximadamente 45 kilómetros para conectar las instalaciones productivas con Auca Mahuida.
Tecpetrol cuenta con un proyecto aprobado bajo el RIGI por US$6.432 millones en Los Toldos II Este, que contempla 380 pozos no convencionales e infraestructura de separación primaria.
Pampa Energía, por su parte, proyecta destinar US$4.522 millones al desarrollo de Rincón de Aranda, incluidos US$1.099 millones correspondientes a su primera etapa.
Chevron presentó para evaluación una iniciativa de US$13.800 millones en El Trapial, mientras que Vista Energy desarrolla una planificación plurianual superior a US$8.000 millones hacia 2030.
Estas inversiones reflejan el interés empresarial por ampliar la capacidad productiva, aunque sus cronogramas y desembolsos dependen de la ejecución de cada proyecto.
Oleoductos y gas natural licuado concentran inversiones estratégicas
El crecimiento petrolero requiere infraestructura para conectar los yacimientos con los mercados internacionales.
Entre las obras principales figura Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), un proyecto de aproximadamente US$3.000 millones que contempla un oleoducto de 437 kilómetros entre Neuquén y Punta Colorada, en Río Negro.
La iniciativa incluye instalaciones marítimas destinadas a facilitar la exportación de petróleo mediante buques de gran capacidad.
Oldelval también desarrolla su proyecto Norte, con una inversión estimada de US$400 millones y un ducto de 207 kilómetros para ampliar el transporte desde la zona septentrional de la cuenca.
En gas natural, Argentina LNG, impulsado por YPF junto con Eni y XRG, concentra una proyección de US$51.000 millones. El programa contempla producción de gas, infraestructura de transporte e instalaciones de licuefacción destinadas a la exportación.
Según las proyecciones difundidas, su alcance podría ampliarse en función de la incorporación de socios y nuevas capacidades productivas.
Petroquímica y procesamiento de gas amplían el potencial industrial
La expansión energética también comprende inversiones para aprovechar los líquidos asociados al gas natural.
Transportadora de Gas del Sur (TGS) cuenta con un proyecto aprobado por US$3.200 millones para ampliar sistemas de captación, acondicionamiento y procesamiento. Compañía Mega prevé invertir US$365 millones para incrementar su capacidad de separación de líquidos en un 27%.
En el segmento petroquímico, Pampa Energía impulsa una planta de urea y amoníaco en Bahía Blanca, con una inversión proyectada de US$2.693 millones.
La ejecución de esta cartera determinará el alcance económico de Vaca Muerta durante la próxima década. Su desarrollo podría fortalecer las exportaciones de hidrocarburos, ampliar la infraestructura energética y generar oportunidades para empresas de ingeniería, construcción, transporte y servicios industriales, siempre que los proyectos avancen conforme a sus condiciones financieras, regulatorias y operativas.