Las exportaciones de gas natural boliviano registraron una pronunciada caída durante el año 2025, con una reducción de $ 537,9 millones en ingresos con respecto a 2024, generando preocupación en los sectores económicos y energéticos del país sobre los retos que enfrenta la principal fuente de divisas del sector hidrocarburífero. Según el informe de comercio exterior del Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia exportó $ 1 076,8 millones en gas natural en 2025, cifra significativamente inferior a los $ 1 614,7 millones contabilizados en 2024, lo que representa una caída aproximada del 33 % en términos de valor exportado.
La disminución de los ingresos por exportaciones de gas natural está estrechamente vinculada a una reducción en la producción del hidrocarburo, un factor que ha sido señalado por autoridades y expertos como uno de los principales desafíos que enfrenta la industria gasífera boliviana.
En declaraciones previas, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, ha advertido sobre los problemas estructurales que aquejan al sector, señalando una falta de planificación estratégica, ausencia de un plan indicativo a largo plazo y deterioro institucional dentro de la industria energética. Estas circunstancias, según él, son consecuencia de casi dos décadas de políticas centradas más en la “cosecha” que en la siembra de nuevos yacimientos a través de inversión en exploración y explotación.
La situación pone de relieve la necesidad de reformas en el sector hidrocarburífero para revertir la tendencia de producción decreciente y recuperar el ritmo de ventas internacionales, especialmente ante mercados vecinos que dependen del gas boliviano como Brasil y Argentina.
El gas natural ha sido tradicionalmente uno de los principales productos de exportación de Bolivia, contribuyendo de forma significativa a las reservas de divisas del país y al equilibrio de la balanza comercial.
La reducción de más de un tercio en los ingresos exportadores podría ejercer presión sobre las reservas internacionales y la estabilidad macroeconómica, en un contexto regional donde los precios de los hidrocarburos y la demanda energética mundial han mostrado variaciones.
Ante este panorama, las autoridades bolivianas han retomado la agenda de cooperación energética con Brasil, uno de los principales destinos de exportación del gas nacional. Tras un encuentro reciente entre el presidente Rodrigo Paz Pereira y su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, se acordó avanzar en reuniones técnicas para profundizar una agenda energética bilateral que podría influir en la reactivación del comercio de gas natural entre ambos países.
El ministro Medinaceli calificó como “muy positivas” las expectativas del Gobierno brasileño frente a este nuevo acercamiento técnico, en el marco de fortalecer la cooperación energética regional y buscar soluciones conjuntas a la caída productiva.
El descenso de las exportaciones de gas natural pone al descubierto retos estructurales que enfrenta Bolivia en materia de hidrocarburos, tales como la necesidad de:
Fortalecer la planificación energética y políticas de largo plazo.
Promover inversiones en exploración y explotación de nuevos campos gasíferos.
Establecer una matriz energética más diversificada que reduzca la dependencia de un solo producto de exportación.
Con estos ajustes, el país podría revertir la tendencia decreciente de exportaciones y recuperar parte del dinamismo perdido en uno de los sectores más relevantes de su economía.