Bolivia vive fuertes protestas y tensión social tras eliminar el subsidio a los combustibles

SUCESO IMPORTANTE EN EL SECTOR PETRÓLEO

Bolivia vive una de sus mayores crisis sociales recientes tras la eliminación del subsidio estatal a los combustibles, una medida económica adoptada por el gobierno del presidente Rodrigo Paz para enfrentar una profunda situación fiscal y de escasez de reservas internacionales. La decisión, que provocó un aumento abrupto en los precios de la gasolina y el diésel, ha desencadenado protestas, huelgas, bloqueos y un amplio rechazo social, liderado principalmente por sindicatos y organizaciones sociales, tensionando el escenario político y económico del país andino.

Bolivia vive fuertes protestas y tensión social tras eliminar el subsidio a los combustibles

Fin de una Subvención Histórica y Aumento de Precios

El pasado 17 de diciembre de 2025, el Ejecutivo boliviano promulgó el Decreto Supremo 5503, que puso fin a una subvención a los combustibles que estuvo vigente por más de 20 años. Como resultado, el precio de la gasolina y del diésel se disparó: la gasolina especial pasó a costar 6,96 bolivianos por litro (aproximadamente 1 USD), mientras que el diésel llegó a 9,80 bolivianos (1,40 USD), lo que supuso incrementos del 86% y 162%, respectivamente, en comparación con los valores subsidiados. 

El Gobierno defendió la medida como necesaria para reducir un gasto público insostenible, argumentando que el subsidio significaba un desembolso de alrededor de 10 millones de dólares diarios y generaba distorsiones en el mercado interno de combustibles. Además, señaló que el fin del subsidio redujo el contrabando de gasolina subsidiada en cerca de un 30% y permitió garantizar el abastecimiento de productos energéticos que había sido escaso durante casi año y medio.

Reacción Social: Protestas, Huelgas y Bloqueos

Desde la entrada en vigor del decreto, distintos sectores sociales han salido a las calles en protesta contra la medida. La Central Obrera Boliviana (COB) la principal federación sindical del país convocó a una huelga general indefinida y movilizaciones en diversas ciudades, con especial fuerza en La Paz, la sede del Gobierno. 

Las protestas han sido multitudinarias e incluyeron la participación de mineros, maestros, campesinos y otros gremios sociales que rechazan la eliminación del subsidio, exigiendo la abrogación total del decreto 5503 y la aprobación de una nueva normativa consensuada. 

Las jornadas de movilización no han estado exentas de confrontaciones. Se han reportado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, marchas prolongadas y acciones de bloqueo en distintas rutas importantes del país, lo que ha tensionado la vida pública y generado preocupación por el abastecimiento en zonas urbanas y rurales.

Diálogo, Resistencia y Divisiones Políticas

Frente a la magnitud de las protestas, el Ejecutivo boliviano convocó a mesas de diálogo con representantes de sindicatos y organizaciones sociales para discutir posibles ajustes. Si bien la COB aceptó instalar espacios de negociación, las protestas y movimientos sociales anunciaron que mantendrán su movilización hasta lograr la derogación de la medida que eliminó el subsidio.La decisión también ha generado tensiones políticas internas. El vicepresidente Edmand Lara, quien proviene de posturas tradicionalmente distintas a las de Paz, ha expresado apoyo público a las protestas y se ha autodeclarado en una suerte de “oposición constructiva” dentro del propio Gobierno, criticando duramente la forma en que se implementó la medida económica.

Impacto Económico y Social

El retiro del subsidio ha tenido repercusiones inmediatas en la economía cotidiana de los bolivianos. El aumento en los precios de los combustibles ha provocado mayores costos de transporte, lo que a su vez se ha trasladado al precio de bienes y servicios básicos. Esto ha agravado la percepción de descontento social, especialmente entre sectores de bajos ingresos. 

Aunque el Gobierno intentó suavizar el impacto con un incremento del salario mínimo de 2.750 a 3.300 bolivianos, así como aumentos en bonificaciones de programas sociales, muchos sectores consideran insuficientes estas medidas ante la magnitud del alza de precios en energía y combustibles. 

Crisis Política en Desarrollo

La crisis por el subsidio a los combustibles representa el primer gran desafío y prueba de gobernabilidad para el presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el cargo en un contexto de crisis fiscal y económica profunda. La coyuntura deja ver las tensiones entre las prioridades de estabilización macroeconómica y la respuesta social a políticas que, aunque buscaban aliviar las finanzas del Estado, han tenido efectos inmediatos en el costo de vida de la población. 

Analistas y actores políticos observan con atención cómo evolucionará este conflicto, que podría tener implicaciones duraderas en la relación entre el Ejecutivo y los sectores sociales organizados, así como en el rumbo de otras políticas económicas en Bolivia.

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