La brecha energética en Perú representa uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico en regiones alejadas de la capital, según advirtió la Alianza Energética Global para las Personas y el Planeta (GEAPP). La organización señaló que el acceso desigual a un suministro eléctrico confiable frena la productividad, el crecimiento empresarial y la prestación de servicios esenciales en zonas rurales y periurbanas del país.
Una desigualdad estructural que persiste
A pesar del crecimiento económico registrado en Perú en los últimos años, las regiones fuera de Lima continúan enfrentando severas limitaciones en el acceso a energía confiable. Las comunidades rurales y periurbanas soportan interrupciones frecuentes del suministro y una infraestructura energética insuficiente que impide el desarrollo de actividades productivas sostenidas.
«El acceso a la energía sigue siendo uno de los principales factores que determinan el desarrollo económico en regiones fuera de Lima», declaró Isabel Beltrán, Vicepresidenta para América Latina y el Caribe de GEAPP.
La funcionaria subrayó que sin avances concretos en materia de infraestructura energética descentralizada, la brecha entre Lima y el resto del territorio nacional continuará ampliándose, con impacto directo sobre la competitividad de las economías locales.
Impacto en productividad y servicios básicos
Las deficiencias en el suministro eléctrico no solo afectan a los hogares, sino también a pequeñas y medianas empresas, establecimientos de salud, centros educativos y sistemas de comunicación en las provincias. Según GEAPP, esta situación genera una desventaja estructural que profundiza las disparidades económicas entre regiones y limita la capacidad del país para distribuir de forma equitativa los beneficios de su crecimiento.
Las actividades agropecuarias, agroindustriales y de servicios en zonas no urbanas dependen de un acceso estable a la electricidad para operar con niveles mínimos de eficiencia. La falta de este recurso se traduce en pérdidas de productividad que, acumuladas, representan un freno significativo para el desarrollo regional.
Soluciones descentralizadas como alternativa
Frente a este diagnóstico, GEAPP identificó los sistemas de energía distribuida y las tecnologías de almacenamiento energético como alternativas viables para acelerar el acceso en territorios donde la extensión de la red eléctrica convencional resulta costosa o técnicamente compleja.
«Sin soluciones energéticas más flexibles y descentralizadas, será difícil cerrar las brechas económicas entre regiones», sostuvo Beltrán.
Estos esquemas incluyen el despliegue de microrredes y sistemas fotovoltaicos con almacenamiento, que pueden operar de manera autónoma o en combinación con la red nacional, reduciendo la dependencia de infraestructuras centralizadas y mejorando la resiliencia del suministro local.
Contexto y perspectivas
Perú cuenta con una cobertura eléctrica nacional que, si bien ha mejorado en la última década, mantiene brechas pronunciadas entre el ámbito urbano y rural. Según datos oficiales, la tasa de electrificación en zonas rurales se ubica significativamente por debajo del promedio nacional, con variaciones importantes entre regiones de la sierra y la selva.
GEAPP indicó que la adopción de un enfoque de descentralización energética requiere tanto inversión privada como políticas públicas que incentiven el despliegue de tecnologías limpias y flexibles en el interior del país. La organización continúa trabajando con actores públicos y privados en la región para identificar mecanismos de financiamiento y marcos regulatorios que faciliten este proceso.