China inauguró en la zona de libre comercio de Shanghái el primer centro de datos submarino del mundo alimentado íntegramente por energía eólica, una instalación ubicada a 10 metros de profundidad que combina refrigeración marina con suministro eléctrico renovable para responder a la creciente demanda computacional asociada a la inteligencia artificial.
Características técnicas de la instalación
El centro, desarrollado por HiCloud Technology, cuenta con una capacidad inicial de 24 megavatios y emplea el agua del mar como sistema de refrigeración natural. Según datos del gobierno chino, este método reduce el consumo energético destinado a climatización en más de un 22,8% respecto a infraestructuras terrestres equivalentes, y elimina por completo el uso de agua dulce. En un centro de datos convencional, la climatización puede representar cerca del 50% de la factura eléctrica total; con el sistema submarino, ese gasto cae por debajo del 10%.
El proyecto está diseñado para operar con más del 95% de electricidad de origen renovable y ocupa más de un 90% menos de superficie terrestre que las instalaciones tradicionales. Las obras concluyeron en octubre de 2025.
Antecedentes y contexto del proyecto
HiCloud Technology no es ajena a este modelo de infraestructura. En 2023, la misma compañía puso en marcha el primer centro de datos comercial submarino del mundo en una isla del sur de China. La diferencia sustancial del proyecto de Shanghái reside en la integración de generación eólica offshore como fuente de alimentación eléctrica principal, lo que convierte a esta instalación en un hito dentro de la industria global de centros de datos.
La iniciativa se enmarca en la estrategia energética china orientada a reducir la dependencia de combustibles fósiles, diversificar el suministro eléctrico mediante renovables y consolidar el liderazgo del país en infraestructura de computación avanzada vinculada a la IA.
Relevancia geopolítica y concentración global de infraestructura IA
Un informe reciente de las Naciones Unidas señala que únicamente 32 países albergan centros de datos especializados en inteligencia artificial, y el 90% de esa infraestructura se concentra en dos naciones: China y Estados Unidos. Ambas potencias han adoptado estrategias divergentes: mientras Washington ha reducido su inversión en transición energética, Pekín avanza en la descarbonización de su sector tecnológico como palanca tanto climática como geopolítica.
Interrogantes sobre el impacto ambiental marino
La operación de centros de datos bajo el mar no está libre de observaciones ambientales. El calor residual generado por los servidores se disipa en el entorno marino circundante, de manera análoga a como los centros terrestres elevan la temperatura del aire en sus inmediaciones. A escala individual, el impacto sería limitado; sin embargo, una eventual proliferación de este tipo de infraestructuras en fondos marinos podría generar desequilibrios térmicos con consecuencias aún no cuantificadas sobre los ecosistemas submarinos.
El gobierno chino no ha precisado hasta la fecha el calendario de expansión de este modelo de instalación, ni ha publicado estudios de impacto ambiental marino de largo plazo asociados al proyecto de Shanghái.