El mercado petrolero atraviesa una sobreoferta que presiona los precios, pero China e India han evitado una caída más fuerte al aumentar sus compras de crudo. China refuerza sus reservas estratégicas y aprovecha descuentos, mientras India asegura volúmenes para su creciente demanda y mejora márgenes de refinación. Gracias a ambos, se suavizan las fluctuaciones y se mantiene cierta estabilidad para productores globales, incluidos los de América Latina, que dependen cada vez más del mercado asiático.
El mercado petrolero internacional enfrenta un escenario de sobreoferta que amenaza con presionar a la baja los precios del crudo. Sin embargo, dos gigantes asiáticos —China e India— están desempeñando un papel crucial para sostener la demanda global y evitar una desestabilización mayor. Sus compras masivas, registradas entre octubre y noviembre de 2025, están actuando como un amortiguador frente al exceso de suministro, según informó The Economic Times en su análisis del 17 de noviembre.
La sobreoferta actual tiene varios detonantes, entre ellos el incremento de producción en países no pertenecientes a la OPEP+, así como la volatilidad causada por las sanciones occidentales al sector energético de Rusia. Estas restricciones han alterado los flujos tradicionales de comercio de crudo, obligando a los productores rusos a redirigir cargamentos hacia mercados asiáticos con precios descontados. En este contexto, China e India han aprovechado la situación para adquirir mayores volúmenes a menor costo, fortaleciendo al mismo tiempo su seguridad energética.
China, el mayor importador de petróleo del mundo, se ha convertido en un “comprador de apoyo” en un momento crítico para los mercados. Ante la abundancia de crudo disponible, el país ha intensificado sus adquisiciones con dos objetivos claros:
Mantener sus reservas estratégicas y comerciales en niveles altos.
Aprovechar los precios moderados y descuentos asociados al crudo ruso y de otras procedencias.
La estrategia china no solo responde a necesidades energéticas, sino también a una visión de planificación a largo plazo, basada en acumular inventarios cuando el mercado ofrece condiciones favorables. Esto le otorga una ventaja competitiva frente a eventuales tensiones futuras en el suministro global.
India, tercer mayor consumidor de crudo del planeta, también ha aumentado sus compras. Su economía en crecimiento y su demanda energética en constante expansión requieren asegurar volúmenes suficientes para abastecer refinerías que operan a altos niveles de capacidad.
Las refinerías indias han encontrado en el crudo con descuento una oportunidad para mejorar sus márgenes de refinación, especialmente en combustibles de alta demanda como el diésel y el queroseno.
Sin las compras combinadas de China e India, la sobreoferta global tendría efectos más agresivos sobre el precio internacional del crudo, generando inestabilidad en países productores de Medio Oriente, África, América Latina y Norteamérica. Su papel como demandantes estratégicos permite:
Suavizar fluctuaciones bruscas de precios.
Mantener ingresos más estables para productores globales.
Evitar un ciclo de desinversión precipitada en el upstream internacional.
El análisis también subraya que, aunque ambos países se benefician de este escenario, los productores globales dependen en mayor medida del mercado asiático que hace una década.
Para América Latina, región productora y exportadora, este comportamiento de China e India tiene efectos directos:
Mayor competencia: al absorber parte del crudo ruso y de producción no OPEP+, estos países modifican las rutas comerciales tradicionales.
Variación de precios: su demanda actúa como estabilizador, pero también condiciona los diferenciales de crudos medianos y pesados latinoamericanos.
Dependencia estratégica: exportadores como Brasil, Colombia, Ecuador y México dependen cada vez más de la demanda asiática para colocar su producción.
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A pesar de la sobreoferta global, China e India están jugando un rol fundamental en mantener la estabilidad del mercado petrolero. Sus compras no solo fortalecen sus propias reservas y sistemas energéticos, sino que también brindan un alivio a productores globales que enfrentan un contexto desafiante.
El equilibrio del mercado internacional, al menos por ahora, descansa en las decisiones estratégicas de estas dos potencias asiáticas, cuyo peso en la economía global y en el sector energético continúa en ascenso.