El Gobierno de Chile, a través del ministro de Hacienda Nicolás Grau, informó que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre de 2025 alcanzó solo un 1,6%, situándose por debajo de las proyecciones oficiales, que anticipaban un 1,8%. Aunque la cifra representa un avance moderado, el titular de Hacienda destacó que el desempeño del trimestre estuvo fuertemente condicionado por disrupciones puntuales en la minería y en el sector energético, dos pilares fundamentales de la actividad económica chilena.
El ministro Grau explicó que diversos factores operativos y logísticos afectaron el rendimiento de estas industrias durante el período analizado. En la minería, interrupciones relacionadas con fallas técnicas, retrasos en proyectos extractivos y episodios de conflicto laboral limitaron la producción de cobre y otros minerales clave para la exportación chilena.
En el sector energético —que incluye petróleo, gas, combustibles líquidos, electricidad y energías renovables— se registraron variaciones en la oferta, demoras temporales en infraestructura crítica y ajustes en la distribución, especialmente en zonas extremas del país. Estas disrupciones impactaron tanto el consumo interno como las cadenas industriales que dependen directamente del abastecimiento energético.
Grau subrayó que, a pesar de tratarse de eventos puntuales, la sensibilidad de la economía chilena ante estas variaciones demuestra “la estrecha relación entre energía, minería y actividad productiva”.
A diferencia del comportamiento de los sectores minero y energético, el ministro destacó un repunte significativo en la inversión, especialmente en construcción, infraestructura y proyectos energéticos de mediana escala.
Este aumento se interpreta como una señal de que los mercados continúan respondiendo positivamente a los incentivos estatales, a los planes de modernización de infraestructura y a la transición energética que Chile impulsa con fuerza en regiones como Atacama y Magallanes.
Grau declaró que este repunte “demuestra la capacidad de la economía para absorber shocks sectoriales y mantener expectativas saludables de crecimiento en el mediano plazo”.
Si bien Chile no es un productor petrolero tradicional, su economía depende profundamente del sector energético y de los hidrocarburos importados para sostener sus actividades industriales, logísticas y mineras.
El comportamiento del trimestre evidencia:
La dependencia estructural del sistema productivo de un suministro energético constante y eficiente.
El rol del gas natural y combustibles líquidos como soporte para la minería, el transporte y la manufactura.
La integración cada vez mayor entre hidrocarburos y proyectos de transición energética, como el hidrógeno verde.
Por ello, cualquier perturbación —por pequeña que sea— termina reflejándose de manera inmediata en el crecimiento económico.
El Ministerio de Hacienda espera una recuperación gradual hacia finales del año, especialmente si se normalizan las operaciones mineras y energéticas. Asimismo, el repunte de la inversión podría convertirse en el motor clave para compensar volatilidades sectoriales.
Economistas señalan que este escenario reafirma la necesidad de:
Acelerar inversiones en infraestructura energética confiable y diversificada.
Asegurar contratos estables de suministro de hidrocarburos.
Fortalecer la cadena logística y portuaria, fundamental para el ingreso de combustibles.
El desempeño económico de Chile en el tercer trimestre de 2025 revela una realidad contundente: la energía y la minería continúan siendo los ejes que determinan la fortaleza o vulnerabilidad del crecimiento nacional. Aunque el PIB creció menos de lo esperado, el repunte en la inversión refleja confianza en el futuro económico del país y subraya la importancia estratégica de los hidrocarburos y la infraestructura energética en el desarrollo chileno.