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YPFB declara "normalizado" el abastecimiento de gasolina, pero el diésel sigue en la mira

  • Por ESCUELA ESGEP
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YPFB declara "normalizado" el abastecimiento de gasolina, pero el diésel sigue en la mira

Qué dijo YPFB

Daroca sostuvo que el suministro de gasolina ya se regularizó y que se están incorporando volúmenes adicionales de diésel a la oferta, con el objetivo de reducir las colas de vehículos en los próximos días. Según la autoridad, la mejora se dio de manera progresiva tras el restablecimiento de la cadena de distribución: YPFB afirmó haber reactivado "al 100%" la logística de cisternas en todo el país y en los puertos de origen.

Parte de esos volúmenes adicionales proviene de reservas almacenadas en el puerto de Arica (Chile). La empresa detalló que dispondría de alrededor de 65 millones de litros de combustible para distribuir: un buque con unos 50 millones de litros sumado a los cerca de 15 a 16 millones ya depositados en Arica. Daroca insistió en que el desafío pendiente es principalmente logístico —agilizar el traslado hasta territorio boliviano— y anticipó que en las plantas de almacenamiento se acumularían volúmenes de reserva de gasolina para evitar que reaparezcan las filas.

El diésel, el punto débil

Mientras la gasolina se estabiliza, el diésel sigue siendo el flanco más complicado. La preocupación es particularmente sensible en el oriente: la Vicepresidencia de Operaciones de YPFB sostuvo reuniones de programación con los sectores agropecuarios de Santa Cruz, que advirtieron sobre el riesgo que la escasez representa para las faenas de siembra y cosecha. La estatal se comprometió a regularizar la provisión de diésel de forma gradual a medida que ingresen los volúmenes adicionales.

De dónde viene la crisis

El desabastecimiento se agravó por factores coyunturales y estructurales. En lo inmediato, más de 50 días de bloqueos derivados de conflictos sociales dejaron más de 1.600 cisternas detenidas en las carreteras, paralizando la distribución. El levantamiento del bloqueo en Yapacaní fue clave para restablecer el libre tránsito de las cisternas que llegan desde Arica hacia Santa Cruz.

A ese cuadro se sumó la puesta en marcha de un nuevo Reglamento de Calidad de Carburantes, aprobado mediante el Decreto Supremo 5619, que incorpora protocolos adicionales para verificar la calidad del combustible antes de su comercialización. YPFB reconoció que esos controles introdujeron un retraso operativo —los describió como un procedimiento necesario para evitar daños en los motores tras las quejas por combustible de mala calidad registradas a inicios de año— y habilitó dobles turnos de trabajo para acelerar el despacho.

Un anuncio recibido con cautela

Las declaraciones optimistas llegan después de varios pronósticos oficiales incumplidos. El Gobierno había prometido regularizar el abastecimiento en apenas cuatro días tras el fin de los bloqueos, plazo que se venció ampliamente mientras las filas persistían. La sucesión de versiones sobre las causas y los plazos alimentó el escepticismo: a inicios de mes, el propio ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, admitió que no tenía certeza sobre cuándo terminarían las colas. Diversos medios y especialistas han enmarcado las cifras difundidas por la estatal como respuestas sucesivas para contener el reclamo ciudadano más que como una solución consolidada.

El trasfondo estructural

Más allá de la coyuntura, la vulnerabilidad de fondo se mantiene intacta. Bolivia importa casi la totalidad del diésel y más del 50 % de la gasolina que consume, en un contexto de declive sostenido de la producción nacional de hidrocarburos. La escasez crónica de divisas encarece esas importaciones y complica la logística de pago y transporte, lo que convierte cada episodio de tensión —un bloqueo, un retraso portuario, un cambio de reglamento— en un riesgo latente de desabastecimiento.

Perspectiva

El anuncio de normalización de la gasolina representa un alivio inmediato para los conductores, pero deja abiertas las preguntas de fondo: la regularización efectiva del diésel, la garantía de suministro para el sector agropecuario en plena campaña y, sobre todo, la capacidad del país para sostener el abastecimiento sin depender de anuncios reiterados. Con una matriz productiva en descenso y una fuerte dependencia de las importaciones, la estabilidad del suministro seguirá siendo, en el corto plazo, tan frágil como la logística que la sostiene.

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