El sector de energías renovables en Brasil enfrenta un panorama desafiante en 2026, con persistentes restricciones que siguen ejerciendo presión sobre la expansión de proyectos de energía limpia, especialmente en los segmentos eólico y solar, a pesar de señales de alivio a finales de 2025, según un análisis realizado por el banco de inversión BTG Pactual. Esta situación plantea preocupaciones sobre la capacidad de Brasil para mantener el ritmo de su ambiciosa transición energética.
Las restricciones conocidas como curtailment limitaciones en la red que obligan a reducir o detener la generación de energía renovable siguen siendo un problema significativo en Brasil en 2026. Aunque se observó una ligera reducción de estos cortes hacia finales de 2025, la presión técnica y de infraestructura continúa afectando la operación eficiente de proyectos solares y eólicos en varias regiones del país.
El curtailment ocurre cuando la generación de energía renovable excede la capacidad disponible de la red para distribuirla, obligando a apagar o frenar la producción limpia incluso cuando existe demanda en otros lugares. Esta dinámica limita la rentabilidad y la viabilidad técnica de nuevas inversiones en energías renovables, ralentizando el crecimiento previsto del sector.
Entre las causas del aumento de estas restricciones figura la insuficiente capacidad de transmisión eléctrica para absorber la creciente generación renovable, una problemática que ya había sido reportada por analistas antes de 2026. La red eléctrica brasileña, aunque robusta en la generación hidroeléctrica y limpia en general, enfrenta cuellos de botella cuando se trata de integrar nuevos volúmenes de energía solar y eólica en su totalidad.
Este fenómeno se ha vuelto especialmente notorio en estados del nordeste y sureste, donde la expansión de parques solares y eólicos ha superado la velocidad a la que se construye o moderniza la infraestructura de transmisión y distribución. El resultado es una gran cantidad de energía renovable desaprovechada, afectando tanto a productores como a inversores.
Los cortes y restricciones en la red también están influyendo en la tasa de nuevas instalaciones renovables en Brasil para 2026. Según proyecciones sectoriales, la capacidad agregada de energía solar y eólica a instalar en el país podría ser menor a la prevista, con estimaciones de alrededor de 10,6 GW de solar en 2026, un descenso respecto a 2025, y reducciones también en la eólica.
Este menor ritmo de adición de capacidad se traduce en un crecimiento más moderado de la matriz limpia, que a pesar de ser predominante representando una proporción muy alta de la generación eléctrica del país ve limitado su potencial de expansión rápida sin mejoras en infraestructura y regulación.
Ante este escenario, diferentes actores de la industria eólica han señalado la necesidad de ajustes regulatorios y alianzas con el gobierno brasileño para encontrar soluciones que mitiguen la incidencia del curtailment. En este contexto, se han impulsado discusiones para alcanzar acuerdos que permitan retirar acciones judiciales relacionadas con estas restricciones y facilitar mecanismos de compensación o crédito para los generadores afectados.
Este tipo de acuerdos busca dar mayor certidumbre al sector, incentivando inversiones y reduciendo riesgos asociados a las pérdidas económicas causadas por la reducción obligada de producción limpia.
La situación en 2026 pone de manifiesto una de las principales barreras técnicas y económicas para la transición energética brasileña: la necesidad de una red eléctrica más flexible, modernizada y preparada para absorber altos niveles de generación distribuida y descentralizada.
Brasil ya cuenta con un historial de energías limpias en su matriz eléctrica con altos porcentajes de generación hidroeléctrica, eólica, solar y biomasa y continúa siendo uno de los líderes en energías renovables en la región. Sin embargo, para consolidar su posición y cumplir objetivos de expansión sostenible, es imprescindible avanzar en políticas públicas y proyectos de transmisión que reduzcan las limitaciones actuales.
A pesar de la recuperación parcial observada a finales de 2025, las restricciones en la red eléctrica de Brasil continúan representando un reto clave para el desarrollo de energías renovables en 2026. El curtailment, unido a un ritmo de expansión de infraestructura que no siempre acompaña al crecimiento de nueva capacidad solar y eólica, pone en evidencia la necesidad de una mayor coordinación entre reguladores, gobierno e inversores privados.
El futuro de la transición energética brasileña dependerá de la rapidez y eficacia con la que se aborden estas restricciones, impulsando soluciones regulatorias y de infraestructura que faciliten una integración más fluida de la energía limpia en el sistema eléctrico nacional.